Un anillo aparece al despertar. Una fuente guarda un secreto. En estos relatos, una promesa puede llevar muy lejos y una respuesta ingeniosa puede cambiar el rumbo de un viaje.
La selección conserva la intensidad de los cuentos: junto con los prodigios hay engaños, violencia y decisiones difíciles. Cada historia indica su edad orientativa y sus advertencias para que puedas elegir por dónde empezar.
El rey de Occidente tenía un hijo que una noche soñó que el destino lo comprometía con la hija del rey de Oriente. Al despertar encontró en su dedo el anillo de compromiso de la muchacha. Esa misma noche, ella había tenido el mismo sueño; por la mañana llevaba el anillo del príncipe.
Un hombre heredó una gran fortuna de su padre. Vivió de manera tan desordenada e imprudente que pronto gastó hasta la última moneda. Entonces se sentó con los brazos cruzados y suspiró por su desgracia.
El rey de las serpientes vivía entre las ruinas de una gran torre, entre Nínive y Babilonia. Gobernaba a todas las serpientes de la tierra y del mar. Su hijo, virrey de Diarbekir, le envió una carta.
Dos hombres viajaban hacia una ciudad distante. Cada uno llevaba una bolsa de comida para los varios días de camino. Acordaron comer primero las provisiones de uno y después las del otro.
Quien transmitió esta historia recordaba habérsela oído a su abuela: había un rey que perdió la vista. Los médicos y los magos del reino se reunieron, pero ninguno pudo ayudarlo.
Un orfebre y su esposa vivían en armonía. En todo el país los señalaban como ejemplo de amor matrimonial. Tenían la costumbre de dejar una luz encendida toda la noche.
Salmán era enorme como una colina y fuerte como un gigante. Vivía en un rincón del mundo, pero su fama sembraba terror por toda la tierra. Tenía un caballo veloz como el rayo y brazos de hierro. Atacaba a la gente en sus hogares y le exigía tributo. Quien se negaba podía sufrir una matanza.
Vart tenía seis años y su hermana Vartoohi, cinco. Su madre, Varteni, había muerto. Su padre Vartan volvió a casarse con una mujer que tenía un hijo de cuatro años.