BibliotecaLa mujer serpiente y Alí Mardán
Alí Mardán observa desde un árbol a una serpiente que bebe en una fuente de Shalimar.

Cachemira · Khrû, cerca de Srinagar · Pandit Nânâ Beo / Steel · Cuento tradicional

La mujer serpiente y Alí Mardán

Cuentos de la colección de Flora Annie Steel

6 min de lectura*15+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Alí Mardán salió a cazar por los bosques sobre el lago Dal, cerca de Srinagar. Debajo de un árbol encontró a una joven que lloraba. Apartó a sus acompañantes y le preguntó quién era.

—Soy sirvienta del emperador de China. Me perdí mientras paseaba por sus jardines. Estoy cansada y tengo hambre.

El rey mandó llevarla con cuidado a su palacio de verano, entre los jardines de Shalimar. Pronto se enamoró tanto que dejó de pensar en todo lo demás.

Un día pasó por allí el sirviente de un yogui. Volvía del lago sagrado Gangabal con agua para su maestro. Al ver las fuentes por encima del muro, dejó su vasija afuera y trepó para conocer el jardín. Caminó maravillado entre flores y árboles hasta dormirse bajo una sombra.

El rey lo encontró y advirtió que apretaba una cajita en la mano. Se la quitó con cuidado. Dentro había un ungüento perfumado. Al despertar, el hombre se desesperó por recuperarlo.

—Es de mi maestro. Me protege de los peligros y me permite ir y volver del lago tan rápido que nunca le falta agua sagrada.

El rey preguntó por los conocimientos del yogui. Al oír que no había nada que ignorara, decidió atraerlo al palacio.

—Decile que tengo su caja. Se la devolveré cuando venga a buscarla él mismo.

Sin el ungüento, el sirviente tardó dos años y medio en llegar a su casa. Durante todo ese tiempo, Alí Mardán siguió viviendo con la desconocida. Pero estaba pálido, inquieto y con una mirada rígida.

El yogui se enojó al enterarse de lo ocurrido. Como necesitaba la caja, fue a buscarla. El rey lo recibió con honores y se la devolvió. Entonces el visitante le preguntó por el cambio en su rostro y por la mujer que tenía en el palacio.

Alí Mardán contó cómo la había encontrado.

—No es una sirvienta de China —dijo el yogui—. Es una lamia, una serpiente de doscientos años que puede tomar forma de mujer.

El rey primero se indignó. Después aceptó hacer una prueba. Para la cena mandó preparar dos clases de khichri en un mismo plato: una mitad dulce y otra muy salada. Puso la dulce de su lado y la salada frente a ella.

La mujer comió sin quejarse, viendo que él disfrutaba de su parte. Esa noche, mientras el rey fingía dormir, sintió una sed insoportable. No había agua en el cuarto. Para salir de noche tenía que recuperar su forma de serpiente.

Alí Mardán vio la transformación y la siguió en silencio. La serpiente bebió de las fuentes y llegó al lago Dal, donde pasó horas bañándose y tomando agua.

Convencido, el rey pidió ayuda al yogui. Juntos hicieron construir un horno de cien metales distintos, con tapa, candado y cadenas que lo sujetaban al suelo. Lo instalaron en el jardín.

El rey propuso a la mujer pasar un día a solas y cocinar juntos. Encendió el horno y amasó pan, pero después fingió que no sabía seguir y le pidió a ella que lo horneara. La mujer se negó al principio: no le gustaban los hornos. Él la acusó de no quererlo si no lo ayudaba, hasta que aceptó.

Cuando se inclinó para dar vuelta los panes, el rey la empujó adentro y cerró la tapa. El horno sacudió sus cadenas mientras ella trataba de escapar. Alí Mardán y el yogui alimentaron el fuego desde las cuatro de una tarde hasta las cuatro de la siguiente. Entonces cesó todo movimiento.

Esperaron a que se enfriara. Dentro solo había cenizas y una piedra redonda que el yogui le entregó al rey: cuanto tocara con ella se convertiría en oro.

Alí Mardán no quiso conservarla. Pensó que traería envidia, luchas y asesinatos, y que ninguna vida estaba a salvo con semejante tesoro. Cuando fue a Attock, arrojó la piedra al río para que no provocara más disputas.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Un cuaderno abierto y una pluma junto a peras; un oso aparece a lo lejos ante las montañas.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y responsable del texto inglés

Flora Annie Steel

Flora Annie Steel fue responsable del texto inglés de «Tales of the Punjab» y recogió la mayor parte de los relatos del volumen. El prefacio describe sesiones de narración y comparación de versiones; el apéndice conserva algunos nombres, como Habîb y Pandit...

Conocé su historia
Un libro abierto, hojas con manchas de acuarela y un lápiz, iluminados por la luz de una ventana.
Ilustración de su mundo literario

Anotador y analista de la colección

Richard Carnac Temple

Richard Carnac Temple preparó las anotaciones y los apéndices de análisis de «Tales of the Punjab», según el reparto de responsabilidades de su prefacio. Esos materiales ofrecen referencias, variantes y datos de quienes contaron los relatos. Su contribución forma parte de una...

Conocé su historia
Un cuaderno abierto ante un río sinuoso y dos montañas iluminadas por el sol.
Ilustración de su mundo literario

Narrador de la fuente oral

Pandit Nânâ Beo

El apéndice de «Tales of the Punjab» identifica a Pandit Nânâ Beo, de Khrû, cerca de Srînagar, como narrador de «La mujer serpiente y Alí Mardán» y de la leyenda de Gwashbrari. Flora Annie Steel recogió ambas versiones. Este crédito conserva el...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El rey consigue la visita del yogui reteniendo algo que otra persona necesita. Mucho después rechaza un objeto que podría darle riqueza. Podemos mirar ambas decisiones y las consecuencias para quienes lo rodean.

  • ¿Por qué tarda tanto el sirviente en volver a su casa?
  • ¿Qué cree el rey que pasaría si conservara la piedra?

Una mirada adulta

La narración presenta una revelación monstruosa y una solución de extrema violencia. El cierre prudente sobre la riqueza no borra la confiscación ni la coerción anteriores. Distinguir leyenda y figura histórica también evita tomar una construcción fantástica como prueba sobre una persona real.

  • ¿Cómo usa el rey su autoridad en cada etapa?
  • ¿Qué tensiones hay entre temer futuros asesinatos y la violencia que acaba de ejercer?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

Tus favoritos y tu avance se guardan en este navegador.

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

Tamaño del texto
21 px
Luz

Las opciones para guardar como PDF dependen de tu navegador y dispositivo.

Compartí el enlace al cuento, sin tu avance ni tus marcadores.