BibliotecaGwashbrari, la reina de hielo
Una cordillera oscura se recuesta visualmente al pie de un pico helado iluminado por el atardecer.

Cachemira · Khrû · Pandit Nânâ Beo / Steel · Cuento tradicional

Gwashbrari, la reina de hielo

Cuentos de la colección de Flora Annie Steel

4 min de lectura*10+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Cuando el mundo era joven, Westarwan era el rey de las montañas. Su cabeza se levantaba por encima de todos los picos. En verano, las nubes se le enredaban en los hombros, mientras él seguía solo bajo el cielo azul.

Se acostumbró tanto a mirar desde arriba que se volvió orgulloso. Ni siquiera cuando se despejaba el cielo se dignaba mirar los valles. Pasaba los días mirando el sol y las noches, las estrellas.

Haramukh, Nanga Parbat y las otras montañas se indignaban. Se reunían alrededor como cortesanos ignorados y murmuraban contra él.

Solo Gwashbrari guardaba silencio. Era más baja que las demás, pero brillaba entre sus glaciares y estaba satisfecha con su belleza.

Un día, mientras una nube ocultaba a Westarwan y las quejas crecían, ella intervino:

—¿Para qué discuten? Tiene los pies en la tierra, igual que nosotros. Está hecho del mismo material. Solo tiene más cantidad.

—¡Con más razón! ¿Quién lo hizo rey? —protestaron las montañas.

—Para mí no es rey —contestó Gwashbrari—. Yo soy su reina. Antes del próximo amanecer, será mi esclavo.

Los picos soltaron carcajadas. Ella siguió serena durante todo el día. De sus laderas heladas se desprendían a veces aludes que arrastraban hasta a las cabras monteses, tan seguras en la roca.

Al atardecer, una luz rosada cubrió el mundo. La cara pálida de Gwashbrari empezó a brillar. Sus hielos, antes fríos, parecían encendidos.

Westarwan vio el resplandor hacia el este y volvió la cabeza. Por primera vez descubrió algo hermoso en aquel mundo que despreciaba. El sol bajaba y el color se hacía más intenso: parecía que Gwashbrari se ruborizaba bajo su mirada.

—¡Gwashbrari, besame o me muero! —gritó el rey.

Los valles repitieron su voz. Ella sonrió.

—¿Cómo voy a alcanzarte, siendo tan pequeña? Ni en puntas de pie llegaría a esos hombros cubiertos de nubes.

Westarwan insistió. Entonces la reina de hielo habló suavemente:

—Si me amás, incliná la cabeza. Vení a buscar el beso que no puedo llevar hasta allá arriba.

Como hechizado, el rey empezó a inclinarse, cada vez más cerca, olvidando el cielo y la tierra.

El sol se puso. El rosa desapareció de Gwashbrari y su cara volvió a quedar fría como el hielo. Las estrellas se encendieron, pero Westarwan yacía a sus pies, sin recuperar su altura ni su corona.

Por eso, cuenta la leyenda, la larga cordillera de Westarwan se extiende sobre el valle de Cachemira, con la cabeza apoyada en el corazón helado de Gwashbrari. Y cada noche la corona de estrellas sigue brillando arriba, como antes.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Un cuaderno abierto y una pluma junto a peras; un oso aparece a lo lejos ante las montañas.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y responsable del texto inglés

Flora Annie Steel

Flora Annie Steel fue responsable del texto inglés de «Tales of the Punjab» y recogió la mayor parte de los relatos del volumen. El prefacio describe sesiones de narración y comparación de versiones; el apéndice conserva algunos nombres, como Habîb y Pandit...

Conocé su historia
Un libro abierto, hojas con manchas de acuarela y un lápiz, iluminados por la luz de una ventana.
Ilustración de su mundo literario

Anotador y analista de la colección

Richard Carnac Temple

Richard Carnac Temple preparó las anotaciones y los apéndices de análisis de «Tales of the Punjab», según el reparto de responsabilidades de su prefacio. Esos materiales ofrecen referencias, variantes y datos de quienes contaron los relatos. Su contribución forma parte de una...

Conocé su historia
Un cuaderno abierto ante un río sinuoso y dos montañas iluminadas por el sol.
Ilustración de su mundo literario

Narrador de la fuente oral

Pandit Nânâ Beo

El apéndice de «Tales of the Punjab» identifica a Pandit Nânâ Beo, de Khrû, cerca de Srînagar, como narrador de «La mujer serpiente y Alí Mardán» y de la leyenda de Gwashbrari. Flora Annie Steel recogió ambas versiones. Este crédito conserva el...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

La luz del atardecer cambia lo que Westarwan ve, pero no cambia el hielo de Gwashbrari. El cuento imagina que la forma de las montañas guarda una historia.

  • ¿Qué diferencia hay entre la luz que parece propia y la que viene del sol?
  • ¿Dónde queda la corona cuando termina el cuento?

Una mirada adulta

El relato transforma un relieve en una escena de jerarquía y deseo. El orgullo del rey lo mantiene aislado; su primera mirada hacia abajo se vuelve sometimiento. La personificación permite leer el paisaje sin tomar la astucia de la reina como un retrato de las mujeres ni la caída como geología.

  • ¿Qué consigue Gwashbrari que no logran las quejas de las otras montañas?
  • ¿Cómo funciona la permanencia de las estrellas frente al cambio del rey?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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