BibliotecaLa caracola y el prestamista
Un campesino comparte su pan con un hombre que le ofrece una caracola bajo un árbol.

Rohtak · Narrador jatt · Colección de Steel · Cuento tradicional

La caracola y el prestamista

Cuentos de la colección de Flora Annie Steel

4 min de lectura*15+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Un campesino trabajaba de sol a sol y siempre terminaba pobre, mientras el prestamista al que debía dinero se enriquecía. Un día, cuando ya no le quedaba nada, fue a verlo.

—No podés sacarle agua a una piedra. Ahora que no tengo nada más para darte, por lo menos contame cómo se consigue riqueza.

—La riqueza viene de Ram. Pedísela a él —respondió el prestamista con aire piadoso.

El campesino se tomó el consejo en serio. Preparó tres tortas de pan para el viaje y salió a buscar a Ram.

Encontró primero a un brahmán. Le dio una torta y preguntó el camino, pero el hombre siguió sin responder. Después encontró a un yogui, que aceptó otra torta y tampoco lo ayudó.

Al fin vio a un pobre sentado bajo un árbol. Como tenía hambre, el campesino le dio su última torta y se sentó a descansar con él.

—¿Adónde vas? —preguntó el desconocido.

—A buscar a Ram. ¿Sabés por dónde tengo que ir?

—Tal vez pueda ayudarte. Yo soy Ram.

El campesino le contó sus desgracias. Ram se compadeció y le regaló una caracola. Le enseñó a soplarla de una manera especial: así se cumpliría lo que pidiera. También le advirtió que tuviera cuidado con el prestamista.

El hombre volvió tan contento que su vecino sospechó una buena fortuna. Fue a felicitarlo fingiendo que ya sabía todo y consiguió que le contara la historia. El campesino reveló casi todo, pero guardó para sí la manera de soplar.

El prestamista esperó una oportunidad y robó la caracola. Probó soplar de todas las formas que se le ocurrieron, sin obtener nada. Entonces volvió a negociar.

—Yo la tengo, pero no puedo usarla. Vos sabés usarla, pero no la tenés. Te la devuelvo y te dejo tranquilo si aceptás que por cada cosa que consigas yo reciba el doble.

El campesino protestó: aquello se parecía demasiado a su antigua situación. Sin embargo, no pudo recuperar el regalo de otro modo y aceptó.

Desde entonces, cada deseo suyo enriquecía dos veces al prestamista. Aunque tenía lo que necesitaba, no conseguía disfrutarlo. Pensaba día y noche en la ventaja del vecino.

Llegó una sequía. Sus cultivos se marchitaban, de modo que sopló y pidió un pozo para regarlos. El pozo apareció. En el terreno del prestamista aparecieron dos.

El campesino no soportó verlos. Pensó largamente hasta que tomó la caracola y formuló otro deseo:

—Ram, quiero quedar ciego de un ojo.

Perdió la vista de ese ojo en el acto. El prestamista, que recibía el doble, perdió la de los dos. Al intentar caminar entre sus pozos, cayó en uno y se ahogó.

Por una vez el campesino había vencido al prestamista. Para conseguirlo, había perdido un ojo.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Un cuaderno abierto y una pluma junto a peras; un oso aparece a lo lejos ante las montañas.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y responsable del texto inglés

Flora Annie Steel

Flora Annie Steel fue responsable del texto inglés de «Tales of the Punjab» y recogió la mayor parte de los relatos del volumen. El prefacio describe sesiones de narración y comparación de versiones; el apéndice conserva algunos nombres, como Habîb y Pandit...

Conocé su historia
Un libro abierto, hojas con manchas de acuarela y un lápiz, iluminados por la luz de una ventana.
Ilustración de su mundo literario

Anotador y analista de la colección

Richard Carnac Temple

Richard Carnac Temple preparó las anotaciones y los apéndices de análisis de «Tales of the Punjab», según el reparto de responsabilidades de su prefacio. Esos materiales ofrecen referencias, variantes y datos de quienes contaron los relatos. Su contribución forma parte de una...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El trato hace que cualquier deseo tenga dos destinatarios. Al final, el campesino acepta dañarse para dañar más al otro. Es un cierre duro que permite pensar cuánto le cuesta seguir comparándose.

  • ¿Qué sabe hacer el campesino que el ladrón no consigue aprender?
  • ¿En qué se diferencia el deseo del pozo del último deseo?

Una mirada adulta

La magia no rompe la relación de extracción: el robo obliga a negociar el acceso a un recurso propio. Después, la comparación domina incluso la abundancia. El desenlace lleva la lógica del doble hasta una victoria mutilante y mortal, sin resolverla como modelo de justicia.

  • ¿Qué libertad tiene realmente el campesino cuando acepta el pacto?
  • ¿Cómo conviven explotación sufrida y responsabilidad por la venganza?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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