BibliotecaPele y la huida de Kahawali
Kahawali y su compañero escapan en canoa usando una lanza ancha como vela ante la costa incendiada.

Archipiélago de Hawái · Hawaii: Puna y Kilauea; recorrido por Maui, Lanai, Molokai y Oahu · Relato tradicional

Pele y la huida de Kahawali

Relatos hawaianos · testimonio histórico de 1907

6 min de lectura*14+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

En tiempos del rey Kealiikukii, Kahawali era jefe de Puna, en la isla de Hawaii. Un día fue con uno de sus compañeros a deslizarse en holua, el trineo que se usaba sobre las laderas. La cuesta donde jugaron quedó asociada con su nombre: el lugar de deslizamiento de Kahawali.

Al pie de la colina se reunió muchísima gente. Llegaron músicos y bailarines. Entre tambores, cantos y danzas, Kahawali y su amigo empezaron a bajar por la pendiente en sus estrechos trineos.

El bullicio llamó la atención de Pele. La diosa descendió desde Kilauea para ver la diversión y se presentó en la cima con aspecto de mujer. Desde allí desafió a Kahawali a correr con ella.

Él aceptó. Partieron al mismo tiempo, pero Pele no sabía mantener el equilibrio sobre el trineo tan bien como su rival. Kahawali llegó antes y subió otra vez entre las aclamaciones del público.

Antes de la siguiente bajada, Pele le pidió que le diera su papa holua. Kahawali no la reconoció como diosa.

—¡No! ¿Acaso sos mi esposa para que te dé mi trineo?

Impaciente por seguir, acomodó la tabla, corrió unos pasos y se arrojó sobre ella con todas sus fuerzas. Salió disparado cuesta abajo.

Pele golpeó el suelo con el pie. La tierra tembló y la colina se abrió. La diosa llamó al fuego y a la lava, recobró su forma sobrenatural y bajó tras él entre relámpagos, truenos y sacudidas del suelo.

Al llegar abajo, Kahawali se levantó y miró hacia atrás. La vio acercarse sobre el torrente ardiente. Recogió la lanza ancha que había clavado en el suelo al comenzar el juego y huyó con su compañero.

La lava alcanzó a los músicos, a los bailarines y a la multitud. Todos quedaron sepultados por aquel torrente. Pele siguió avanzando sobre su primera ola, persiguiendo a los dos hombres.

Corrieron hasta Puukea. Allí Kahawali se quitó el manto de hojas de ki y tomó el camino de su casa, cerca de la costa. Se cruzó con su cerdo preferido y lo saludó rozándole la nariz con la suya. Después llegó a la casa de su madre, en Kukii, y la saludó de la misma manera.

—Cuánto lo siento por vos. Tal vez la muerte ya esté cerca. Pele viene devorándolo todo.

La dejó y siguió corriendo. Encontró a su esposa, Kanakawahine, y la saludó. La corriente de fuego estaba cada vez más próxima.

—Quedate conmigo —le pidió ella—. Muramos juntos acá.

—No. Me voy, me voy —contestó Kahawali.

También se despidió de sus dos hijos, Poupoulu y Kaohe.

—Siento una gran pena por ustedes dos.

La lava se acercaba y él siguió huyendo. Un barranco profundo le cortó el paso. Apoyó su lanza de un borde al otro y la usó como puente para cruzar. Su compañero le pidió ayuda. Kahawali le tendió la lanza, esperó a que se agarrara y tiró de él hasta dejarlo a salvo del otro lado.

Pele ya bajaba por el barranco, cada vez más rápida.

Los dos corrieron hasta Kula. Allí Kahawali encontró a su hermana Koai, pero sólo tuvo tiempo de saludarla con dolor antes de seguir hasta la playa.

Su hermano menor acababa de desembarcar de una canoa de pesca y había ido a su casa para poner a salvo a su familia. Kahawali y su amigo saltaron a la embarcación vacía. Con la lanza ancha a modo de remo, se alejaron de la orilla.

Pele llegó a la costa y vio que escapaban. Levantó grandes piedras y fragmentos de roca y los arrojó hacia ellos con enorme fuerza. Las piedras cayeron por todas partes alrededor de la canoa, pero ninguna la alcanzó.

Cuando ya estaban un poco lejos de la playa, empezó a soplar el kumukahi, el viento del este. Kahawali puso la lanza erguida en la canoa, de manera que su hoja ancha sirviera a la vez de mástil y de vela.

Con ese viento llegaron a Maui. Descansaron allí una noche y pasaron a Lanai. Al día siguiente siguieron hasta Molokai y, desde allí, a Oahu.

En Oahu vivían Kolonohailaau, el padre de Kahawali, y Kanewahinekeaho, otra de sus hermanas. Kahawali les contó los peligros de los que había escapado. Se quedó a vivir con ellos de manera definitiva.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica: Un libro abierto y varias hojas sueltas ante una costa volcánica de agua azul.
Ilustración de su mundo literario

Compilador, traductor y editor

Thomas George Thrum

Thomas George Thrum compiló Hawaiian Folk Tales, publicado en Chicago en 1907. Reunió contribuciones firmadas de distintas personas y participó también como traductor o redactor de capítulos. En esta selección, Lonopuha lleva su crédito de traducción y Kaneaukai su crédito de autor...

Conocé su historia
Ilustración simbólica: Un cuaderno abierto ante una costa de lava y mar.
Ilustración de su mundo literario

Autor de la fuente histórica

William Ellis

William Ellis fue un misionero que trabajó en Hawái y Tahití. Hawaiian Folk Tales identifica su Tour of Hawaii como fuente del capítulo Pele y Kahawali. Su papel en esta biblioteca corresponde a ese testimonio escrito, incorporado más tarde a la compilación...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Para conversar con chicos

La lanza cambia de función varias veces: sirve para cruzar, ayudar a un compañero, remar y aprovechar el viento. Pero la habilidad de Kahawali no salva a todos. El cuento deja atrás a su familia y a muchas otras personas. Podemos hablar de ese límite sin inventar un final feliz para ellas.

  • ¿En qué situaciones la lanza permite seguir adelante?
  • ¿Qué personas quedan fuera de la huida que el relato nos deja acompañar?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La catástrofe nace de una competencia desigual en poder, aunque no en destreza deportiva. La ofensa que Pele percibe desemboca en una destrucción que excede a quien la pronunció. El itinerario de Kahawali alterna recursos de supervivencia, ayuda a su compañero y despedidas de seres que no rescata. El asentamiento final confirma su escape, pero no informa el destino individual de su esposa, sus hijos y las otras personas que deja atrás.

  • ¿Qué distingue la capacidad de ganar una carrera del poder de decidir sus consecuencias?
  • ¿Cómo se lee la ayuda al compañero junto a la negativa a quedarse con la esposa?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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