Kapoi vivía en Kahehuna, en Honolulu. Un día fue a Kewalo a buscar material para cubrir el techo de su casa. Al volver encontró unos huevos de búho y se los llevó.
Esa noche los envolvió en hojas de ti y estaba a punto de ponerlos entre las cenizas calientes para asarlos. Entonces un búho se posó en la cerca y lo llamó:
—¡Kapoi, devolveme mis huevos!
—¿Cuántos tenías? —preguntó él.
—Siete.
—Bueno, yo quiero asarlos para cenar.
El búho volvió a pedirlos. Kapoi repitió la misma respuesta. Entonces el ave insistió una tercera vez:
—¡Kapoi, no seas tan duro! ¿No sentís pena por mí? Devolveme mis huevos.
Al fin el hombre le dijo que viniera a buscarlos.
Una vez recuperados los siete huevos, el búho le indicó que construyera un heiau, un templo. Debía levantar un altar y darle al lugar el nombre de Manua.
Kapoi siguió sus instrucciones. Fijó los días kapu para la dedicación del templo y puso sobre el altar la ofrenda acostumbrada.
La noticia llegó a Kakuihewa, que reinaba en Oahu y vivía en Waikiki. El rey había establecido una ley: quien construyera y consagrara un templo antes de que él consagrara el suyo debía morir.
Ordenó apresar a Kapoi. Sus hombres lo llevaron al heiau de Kupalaha, en Waikiki.
Ese mismo día, el búho que había recibido sus huevos convocó a las aves de las otras islas. Los búhos de Lanai, Maui, Molokai y Hawaii se reunieron en Kalapueo. Los de los distritos de Koolau fueron a Kanoniakapueo. Los de Kauai y Niihau se concentraron en Pueohulunui, cerca de Moanalua.
El rey decidió que Kapoi fuera ejecutado el día de Kane.
Al amanecer de aquel día, los búhos abandonaron los lugares donde se habían reunido y cubrieron el cielo de Honolulu. Cuando los servidores del rey sujetaron a Kapoi para matarlo, las aves cayeron sobre ellos, atacándolos con picos y garras.
Se libró una batalla entre la gente de Kakuihewa y los búhos. Al final vencieron las aves. Kapoi quedó libre y el rey reconoció que la divinidad que lo protegía era poderosa.
Así enlaza esta historia la salvación de Kapoi con la veneración del búho entre las divinidades hawaianas.




