BibliotecaEl zorro y el gato
Un gato observa desde una rama a un zorro que lo mira desde el sendero.

Hermanos Grimm · Cuento maravilloso

El zorro y el gato

Una sola habilidad

3 min de lectura*9+ años · edad orientativa*
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Un gato se encontró con un zorro en el bosque. Había oído decir que era un animal de enorme experiencia y que conocía todos los secretos de los caminos, así que lo saludó con respeto.

—Buen día, señor zorro. ¿Cómo anda? ¿Se las arregla bien en esta época?

El zorro lo miró de arriba abajo. Primero observó sus patas; después, su cola; por último, aquellos bigotes tan cuidadosamente peinados. Tardó en responder, como si conversar con un gato fuera un favor extraordinario.

—¿Y vos qué sabés del mundo? —dijo al fin—. Te pasás la vida detrás de los ratones. A ver, contame: ¿cuántas habilidades tenés?

El gato pensó un instante. No quería exagerar.

—Una sola, si hablamos de salvarme de los perros. Cuando vienen a buscarme, trepo a un árbol.

El zorro soltó una carcajada.

—¿Una? ¡Qué pobreza! Yo conozco cien maneras de escapar. Y, por si no alcanzaran, tengo una bolsa llena de astucias.

El gato no veía ninguna bolsa, pero supuso que sería una manera de hablar.

—Debe ser muy útil —dijo.

—Claro que lo es. Vení conmigo. Me das un poco de lástima; puedo enseñarte algo.

No alcanzó a empezar la primera lección. Entre los árboles apareció un cazador con cuatro perros. El gato oyó las pisadas, vio el movimiento de las ramas y saltó al tronco más cercano. En un instante llegó a una horqueta alta y se escondió entre las hojas.

El zorro se quedó abajo. Los perros corrieron hacia él y lo rodearon.

—¡La bolsa, señor zorro! —gritó el gato desde la copa—. ¡Abra la bolsa de las astucias!

Pero el zorro no pudo encontrar entre sus cien recursos uno que le sirviera. Los perros lo atraparon y lo mataron.

El gato permaneció inmóvil hasta que el cazador se alejó con ellos. Solo entonces bajó del árbol. Había llegado a aquella conversación creyendo que sabía demasiado poco. Se marchó pensando en la única cosa que sabía hacer bien: aquella mañana le había alcanzado para seguir vivo.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Para conversar despuésLectura opcional

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El zorro habla de cien recursos y el gato cuenta uno solo. Cuando aparecen los perros, importa lo que pueden hacer en ese momento. La muerte del zorro vuelve muy duro un encuentro que había empezado con burlas. Podés discutir sus palabras sin pensar que ese final era merecido, y mirar cuánto sabe realmente el gato sobre las habilidades de su compañero.

  • ¿Qué te hace pensar la manera en que el zorro escucha al gato?
  • ¿Qué podemos saber de los dos por esta aventura y qué queda sin saber?

Una mirada adulta

La conversación organiza una desigualdad antes de que aparezca el peligro: el zorro se atribuye autoridad y trata el aprendizaje del gato como una carencia. La persecución invierte esa posición, pero una sola situación tampoco permite comparar todas sus capacidades. El relato invita a valorar un recurso concreto y a desconfiar de la ostentación; podemos discutir cuánto sostiene esa lectura un desenlace tan extremo. La muerte no necesita convertirse en una pena merecida por hablar con arrogancia. Queda además la ambigüedad del grito del gato desde el árbol.

  • ¿Leés el pedido de abrir la bolsa como ayuda, burla o algo distinto? ¿Qué te lleva a esa lectura?
  • ¿Qué cambiaría en tu interpretación si el zorro sobreviviera a la persecución?

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

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