BibliotecaLas dos parejas y las cien monedas
Una mujer examina una canasta de bambú de trama abierta mientras su marido espera su respuesta.

Provincias lao del Siam histórico · Fleeson (1899) · Cuento tradicional

Las dos parejas y las cien monedas

Lo que una prueba deja fuera de la vista

4 min de lectura*12+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Había un matrimonio que discutía siempre. Nunca se trataban con amabilidad. Un hombre rico quiso averiguar si serían capaces de pasar un solo día en paz. Envió a dos hombres con cien monedas de plata y un mensaje:

—Si hoy no se pelean, estas monedas serán de ustedes.

Después de entregar la propuesta, los enviados se escondieron cerca de la casa para observar.

—Si queremos ganar el premio, mejor agarrate la lengua con la mano —le dijo el marido a su mujer—. Si no, no vas a poder pasar el día callada.

—Yo siempre estoy tranquila —replicó ella—. Todos los vecinos saben que sos vos quien busca pelea.

Una respuesta trajo otra. Pronto los dos estaban furiosos y discutían tan fuerte que se los oía desde las casas vecinas. Los enviados salieron de su escondite.

—Está claro que la plata no les corresponde —dijeron.

El hombre rico decidió probar con otro matrimonio, conocido por no pelear nunca. Esta vez cambió la condición:

—Si hoy discuten entre ustedes, recibirán las cien monedas.

El marido quería mucho el dinero y buscó una manera de hacer enojar a su esposa. Ella necesitaba una canasta para poner algodón a secar al sol. Él tejió una con las tiras de bambú tan separadas que cualquier brisa podría llevarse el algodón por los huecos.

Sin embargo, al recibirla, la mujer sonrió.

—Es justo lo que necesito. El sol va a llegar por todos lados, como si el algodón no estuviera dentro de una canasta.

El marido hizo otra. Esta vez dejó una boca muy angosta, por la que costaba meter las cosas, y usó un borde tan áspero que podía arañar la mano al entrar o salir.

«Ahora sí se va a enojar», pensó.

La mujer la miró de un lado y del otro.

—Esta también está bien —dijo—. Cuando sople el viento, el algodón se enganchará en las asperezas de la boca y no podrá volarse.

Los dos enviados estuvieron escondidos todo el día. Escucharon únicamente palabras suaves; no advirtieron que el marido intentaba provocar una pelea. Al anochecer regresaron con el hombre rico.

—Esos dos no saben discutir —le aseguraron.

El rico se alegró de haber encontrado lo que consideraba una virtud. Aunque no habían cumplido la condición de pelearse, ordenó entregarles las cien monedas, porque creyó que los dos amaban la paz.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica: Un libro abierto junto a bambú, arroz y un cauce de agua.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y mediadora de la fuente inglesa

Katherine Neville Fleeson

Katherine Neville Fleeson reunió Laos Folk-Lore of Farther India, publicado en 1899. La introducción de Willis G. Craig sitúa la recolección oral en las provincias llamadas Laos del reino de Siam; ese marco histórico no equivale automáticamente al Estado actual de Laos....

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Quienes vigilan escuchan palabras tranquilas, pero no ven la intención con que el marido hace las canastas. Nosotros sabemos algo que ellos ignoran. Eso permite preguntar si una relación se conoce solamente por la ausencia de gritos. Una persona puede hablar con calma y también decir que algo le duele o no le sirve.

  • ¿Qué saben los lectores sobre las canastas que no saben los observadores?
  • ¿Cómo podría la esposa explicar un problema sin empezar una pelea?

Una mirada adulta

La prueba confunde convivencia con rendimiento ante un premio y convierte a las parejas en objetos de observación. En el segundo hogar, la armonía visible depende de la respuesta de la mujer a una provocación real del marido. El premio final se apoya en información incompleta: quienes lo conceden atribuyen a ambos una paz que uno de ellos intentó romper.

  • ¿Qué queda oculto cuando se mide una relación únicamente por sus discusiones audibles?
  • ¿Cómo cambia el sentido del premio al considerar que el marido buscaba hacer daño o incomodar?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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