BibliotecaLa niña llamada Boca de Veneno
La niña y su madre observan a las abejas que llegan en enjambre a su casa.

Provincias lao del Siam histórico · Fleeson (1899) · Cuento tradicional

La niña llamada Boca de Veneno

Palabras que hacían lo que decían

4 min de lectura*15+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Un padre y una madre pobres tenían una hija pequeña a la que llamaban Boca de Veneno.

Un día entraron muchas vacas en el jardín. Al verlas pisotearlo, la madre se enfureció.

—¡Están destruyendo todo! ¡Ojalá se murieran!

La niña oyó sus palabras y las repitió a su manera:

—Muéranse todas, porque están destruyendo nuestro jardín.

En ese mismo instante, las vacas cayeron muertas.

Otro día pasaron grandes enjambres de abejas sobre la casa. La madre se quejó:

—¿Por qué nunca vienen acá, para que tengamos miel?

—Vengan acá, así tendremos miel —llamó la pequeña.

Antes del atardecer, la casa estaba llena de abejas y la familia tenía más miel de la que podía usar.

La noticia llegó a un gran chow, un gobernante. El relato dice que el dios del amor lo impulsó a endulzar aquella boca capaz de hacer daño. Mandó a diez hombres con un mensaje para los padres:

—Cuiden bien a su hija. No permitan que escuche palabras malas. Cuando tenga edad suficiente, la tomaré por esposa.

Los mensajeros llegaron a la casa y empezaron a hablar:

—Pobre gente…

La madre no los dejó terminar. Aquellas palabras la indignaron.

—¡Son unos perros malos! —gritó.

—¡Perros malos son! —repitió la niña.

Los diez hombres dejaron de ser hombres. Se convirtieron en perros que gruñían y trataban de morderse.

El chow, muy preocupado, envió otros veinte mensajeros. Pero cuando la madre los vio acercarse, exclamó:

—¡Mirá los perros que vienen ahí!

—Sí, ahora vienen veinte perros —respondió Boca de Veneno.

Los veinte hombres también se transformaron y quedaron peleándose en las calles.

—¿Quién puede ayudarme? —preguntó el gobernante, angustiado pero todavía dispuesto a insistir.

Un anciano se ofreció. Fue a ver a la niña cuando su madre no estaba y le habló suavemente.

—Hija, tu lengua te fue dada para bendecir, no para maldecir. Vení conmigo y aprendé solamente cosas buenas.

—Voy —respondió ella.

El anciano la llevó a la casa del chow. Desde entonces, el gobernante se cuidó de no decir palabras malas. La niña escuchó solo palabras amables y buenas, y la historia cuenta que también ella creció buena y hermosa. Las palabras de su boca, que antes podían causar daño, empezaron a traer bendiciones.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica: Un libro abierto junto a bambú, arroz y un cauce de agua.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y mediadora de la fuente inglesa

Katherine Neville Fleeson

Katherine Neville Fleeson reunió Laos Folk-Lore of Farther India, publicado en 1899. La introducción de Willis G. Craig sitúa la recolección oral en las provincias llamadas Laos del reino de Siam; ese marco histórico no equivale automáticamente al Estado actual de Laos....

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Esta propuesta es para adolescentes, como el cuento. La niña convierte en hechos las palabras que escucha: el poder mágico vuelve visibles las consecuencias de un ejemplo. A la vez, los adultos toman decisiones importantes sobre su vida. Su disposición a ir con el anciano no vuelve adecuado que un gobernante la piense como futura esposa.

  • ¿Qué aprenden los adultos sobre su manera de hablar cuando la niña los imita?
  • ¿Qué decisiones sobre el cuidado de la niña requerirían escucharla y proteger sus derechos?

Una mirada adulta

El cambio del entorno verbal produce la transformación moral que el relato desea celebrar, pero esa solución está unida a un proyecto matrimonial de un adulto y al traslado de una niña sin su madre presente. Mantener esos hechos permite discutir el paternalismo de la reparación, en lugar de borrar la tensión. Tampoco conocemos el destino de los mensajeros ni de las vacas: el final benéfico de la protagonista no deshace todos los daños.

  • ¿Cómo separar el valor de un entorno cuidadoso de las decisiones coercitivas que lo acompañan aquí?
  • ¿Qué responsabilidades atribuye la historia a la madre, al gobernante y a la niña, y cuáles deja sin examinar?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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