BibliotecaLa montaña de los gigantes y el templo
Habitantes llevan pequeñas cargas de tierra hacia un montículo; a lo lejos queda la montaña abandonada por los gigantes.

Provincias lao del Siam histórico · Fleeson (1899) · Leyenda tradicional

La montaña de los gigantes y el templo

Una ayuda que quedó a mitad de camino

4 min de lectura*9+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

En tiempos antiguos, cuando el mundo era joven, los habitantes de una provincia quisieron construir un templo que pudiera verse desde muy lejos. Pero vivían en una llanura: no tenían una montaña alta sobre la que levantarlo.

Después de conversarlo, decidieron pedir ayuda a los gigantes del este. Querían reunir suficiente tierra en un solo lugar para formar una gran elevación. Los gigantes aceptaron de buena gana, aunque propusieron otra manera de hacerlo.

—¿Para qué cavar y amontonar tierra? Nosotros tenemos montañas. Podemos arrancar la cima de una y traerla hasta acá. Construyan el templo encima y todo el mundo podrá verlo. Vayan preparando los ladrillos, la mezcla y los demás materiales; nosotros nos ocuparemos del traslado.

Los gigantes regresaron al este, separaron la cumbre de una montaña y empezaron a moverla. Trabajaron durante días y consiguieron llevarla una distancia enorme. Sin embargo, los habitantes de la provincia no los ayudaron ni comenzaron a reunir lo necesario para el templo. Se quedaron sentados, esperando.

Cuando la noticia llegó a los gigantes, estos enviaron un mensaje:

—Vengan a ayudarnos o, por lo menos, preparen los materiales.

Los habitantes pensaron que podían apurarlos con un reproche.

—Ustedes ofrecieron traer la montaña —respondieron—. Parece que sus palabras tienen más fuerza que sus brazos. Primero dicen que van a ayudarnos y después piden que los ayudemos nosotros.

Los gigantes no se dejaron empujar por aquella respuesta.

—Ofrecimos colaborar —replicaron—. Pero ustedes se sientan a mirar mientras nosotros hacemos todo. Si hubieran cumplido su parte, habríamos cumplido la nuestra. Ahora van a trabajar ustedes y nosotros nos reiremos de ustedes desde nuestras montañas.

Dejaron la cima en el lugar hasta el que habían llegado y volvieron a sus casas.

Entonces la gente de la llanura tuvo que cavar. Llevaba la tierra en cargas pequeñas y la iba amontonando, viaje tras viaje. Mientras trabajaba, miraba con tristeza hacia el este: allí se veía la cumbre que los gigantes habían transportado con tanto esfuerzo. Ahora lamentaban no haber hecho su parte.

Finalmente terminaron el montículo y construyeron el templo. Su aguja brillaba al amanecer y al atardecer, visible desde lejos. La otra elevación quedó donde los gigantes la habían abandonado, tan apartada de la cordillera como de la ciudad.

Cuando alguien preguntaba por aquella montaña solitaria, los habitantes contaban lo ocurrido.

—Si pedís ayuda —decían—, conviene que también pongas el corazón en el trabajo.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica: Un libro abierto junto a bambú, arroz y un cauce de agua.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y mediadora de la fuente inglesa

Katherine Neville Fleeson

Katherine Neville Fleeson reunió Laos Folk-Lore of Farther India, publicado en 1899. La introducción de Willis G. Craig sitúa la recolección oral en las provincias llamadas Laos del reino de Siam; ese marco histórico no equivale automáticamente al Estado actual de Laos....

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Los gigantes y los habitantes acuerdan tareas distintas, pero solo una parte empieza a trabajar. El conflicto no nace de que todos tengan que hacer lo mismo: los gigantes pueden mover una montaña y la gente puede reunir materiales. La historia permite mirar cómo se sostiene un acuerdo antes de que lleguen los reproches.

  • ¿Qué había prometido hacer cada grupo?
  • ¿Cómo podrían haberse dado cuenta antes de que el trabajo no avanzaba para todos?

Una mirada adulta

El paisaje conserva la memoria de una cooperación interrumpida: la cima abandonada queda lejos de la ciudad, mientras sus habitantes consiguen terminar el templo por otro método. El reproche intenta convertir una oferta de ayuda en obligación total, y la retirada de los gigantes devuelve visibilidad al trabajo pendiente. También cabe interrogar su amenaza de reírse desde lejos, sin hacer de la humillación una condición necesaria del aprendizaje.

  • ¿Qué diferencia hay entre pedir ayuda y trasladar toda la responsabilidad?
  • ¿Cómo habría podido repararse el acuerdo sin recurrir a los reproches de ninguna de las partes?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

Tus favoritos y tu avance se guardan en este navegador.

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

Tamaño del texto
21 px
Luz

Las opciones para guardar como PDF dependen de tu navegador y dispositivo.

Compartí el enlace al cuento, sin tu avance ni tus marcadores.