BibliotecaLos parientes de Ngando
Un loro y una garza discuten con un antílope y un cerdo junto al río por la herencia de Ngando.

Gabón · Libreville y río Gabón · tradición mpongwe · Cuento tradicional

Los parientes de Ngando

Relatos de la colección de Robert Hamill Nassau

3 min de lectura*10+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Ngando, Cocodrilo, había vivido muchos años. Cuando finalmente murió, la noticia recorrió los poblados de los animales. Parientes y amigos llegaron para acompañar el duelo.

Pasaron los días que correspondían a la despedida. Entonces alguien habló de repartir los bienes que Ngando había dejado. La reunión, hasta ese momento tranquila, se llenó de voces.

—Cocodrilo era de los nuestros —dijeron las aves—. Nos toca repartir su herencia.

—¿De los suyos? —les preguntaron—. Ustedes tienen plumas y él llevaba el cuerpo cubierto de placas. ¿De dónde sacan ese parentesco?

Las aves no se dejaron impresionar.

—No hay que mirar solamente lo que llevaba puesto al crecer. Miren cómo empezó. Su madre puso un huevo, y de ese huevo salió Ngando. ¡Igual que nosotros! Por eso decimos que era nuestro pariente.

Los animales de cuatro patas protestaron todos juntos.

—¡No! Ngando pertenecía a nuestra familia. Nosotros vamos a repartir sus bienes.

El consejo les pidió una explicación. También tendrían que responder al argumento del huevo.

—Puede ser que haya que buscar el parentesco en el comienzo —dijeron—, pero todos los seres empezaron como huevos. Por eso no alcanza con hablar de huevos. Lo importante es cuándo empieza a verse qué ser hay allí. Cuando Ngando empezó a vivir, tenía cuatro patas, como nosotros. Ese es el parecido que cuenta.

Las aves volvieron a tomar la palabra:

—Primero nos dijeron que no podíamos ser sus parientes porque no tenemos sus placas. Pero ustedes tampoco las tienen: llevan pelo y pelaje. Si ese argumento nos deja afuera, también los deja afuera a ustedes.

Los otros quisieron interrumpirlas, pero las aves siguieron:

—Y tampoco aceptamos que su vida empezara recién cuando le salieron las patas. Ya estaba vivo dentro del huevo. Su huevo era como los nuestros, no como lo que ustedes llaman huevos. ¡Ngando era de nuestra familia!

—¡De la nuestra! —contestaron los animales de cuatro patas.

Así fue pasando la discusión de un lado al otro. Cada grupo repetía sus razones y encontraba una falla en las razones del contrario. Ninguno cedió. Y la cuestión de quiénes eran los parientes de Cocodrilo nunca llegó a resolverse.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Tres libros abiertos con manchas de color, un tintero y una pluma; un murciélago cuelga de una rama.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y traductor

Robert Hamill Nassau

Robert Hamill Nassau reunió y tradujo al inglés los cuentos de «Where Animals Talk», publicado en 1912. Trabajó con narradores de Libreville, Corisco y Batanga, a través de relatos orales y textos escritos en lenguas locales. Los prólogos distinguen las contribuciones mpongwe,...

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Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Los dos grupos miran al mismo Cocodrilo, pero cada uno elige el parecido que le conviene. El cuento termina con una pregunta que los personajes no logran resolver.

  • ¿Qué argumento de las aves hace que los otros tengan que revisar sus propias palabras?
  • ¿Qué le preguntarías a cada grupo antes de decidir sobre la herencia?

Una mirada adulta

La disputa transforma el parentesco en una selección interesada de semejanzas. Los razonamientos importan porque determinan quién recibirá bienes, y el final se resiste a ofrecer una autoridad que clausure el desacuerdo. Su taxonomía fabulosa no equivale a una clasificación biológica.

  • ¿Qué cambia en la discusión cuando aparece la herencia?
  • ¿Qué permite pensar este cierre abierto que se perdería con un ganador añadido?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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