La historia que sigue vincula a Pele, conocida por los volcanes, con una gran inundación de tiempos antiguos.
Su madre era Kahinalii y su padre Kanehoalani. Sus hermanos se llamaban Kamohoalii y Kahuilaokalani. Pele había nacido en Hapakuela, una tierra muy lejana, hacia el sudoeste, en el borde del cielo. Allí creció con sus padres.
Cuando fue adulta se casó con Wahialoa. Tuvieron una hija, Laka, y un hijo, Menehune. Pero después Wahialoa se dejó atraer por Pele-kumulani y abandonó a Pele.
Afligida y enojada por la partida de su marido, Pele salió a buscarlo. Emprendió viaje hacia las islas hawaianas.
En aquel tiempo, dice el relato, esas islas eran una vasta extensión desolada. No había mar alrededor ni agua dulce en la tierra. Cuando Pele se dispuso a partir, sus padres le dieron el mar para que la acompañara y llevara sus canoas.
Así avanzó, transportada por una inundación. Llegó primero a Pakuela y siguió hasta Kanaloa. Mientras viajaba, el mar brotaba de su cabeza y se derramaba a su alrededor.
Sus hermanos compusieron un mele, un canto que anunciaba aquel avance:
¡El mar, el gran mar! El mar irrumpe. ¡Miren cómo se precipita sobre Kanaloa!
Las aguas siguieron subiendo. Cubrieron las tierras hasta que sólo quedaron a la vista las cumbres más altas de Haleakala, Maunakea y Maunaloa. Todo lo demás estaba sumergido.
Después el mar retrocedió, hasta llegar al nivel que la historia reconoce como el de su propio tiempo. A esa inundación se la llamó Kai a Kahinalii, el Mar de Kahinalii: de su madre había recibido Pele aquel regalo. Ella lo había traído a Hawái.
Pele dejó atrás Hapakuela y se instaló en Hawaii-nei. Más tarde la siguió el resto de su familia.
Su primera morada en las islas estuvo en Kauai. Desde allí pasó a Kalaupapa, en Molokai, y vivió en el cráter de Kauhako. Después se trasladó a Puulaina, cerca de Lahainaluna, donde excavó otro cráter.
Siguió hasta Haleakala y permaneció allí mientras abría su gran cráter. Por último llegó a Kilauea, en la isla de Hawaii. Allí se estableció, y allí la deja viviendo este relato.




