BibliotecaEl anciano que se volvió pez
Una raya se aleja por el río mientras dos familiares la observan desde la orilla, junto a las ropas del anciano.

Corea · Im Bang, versión inglesa de James Scarth Gale (1913) · Relato tradicional

El anciano que se volvió pez

Relatos coreanos

3 min de lectura*10+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

El magistrado de Kosong recibió a un visitante y lo invitó a almorzar. Entre los platos que llevaron a la mesa había sopa de raya.

Apenas la vio, el hombre apartó la mirada.

—Hoy no como carne —dijo—. Les pido que me disculpen.

Pero se había puesto muy pálido y le corrían lágrimas por la cara. El magistrado comprendió que no se trataba solamente del almuerzo. Después de preguntarle varias veces qué ocurría, escuchó una historia que aquel hombre casi nunca contaba.

—Mi padre estaba cerca de cumplir cien años cuando tuvo una fiebre terrible. Sentía el cuerpo tan caliente que no podía descansar. Un día nos pidió que lo lleváramos hasta el río que pasaba frente a casa. Quería mirar el agua y sentir el aire de la orilla.

La familia temía moverlo, pero el anciano insistió. Finalmente lo llevaron y lo acomodaron junto a la corriente. Pareció alegrarse en cuanto vio el agua.

—Ahora déjenme solo un rato —pidió—. Esperen entre los árboles hasta que los llame.

Sus hijos volvieron a discutir con él. El padre se enojaba cada vez más y ellos terminaron por apartarse, preocupados por contrariarlo en aquel estado.

Caminaron una corta distancia y se dieron vuelta. El lugar donde lo habían dejado estaba vacío.

Corrieron hasta la orilla. Allí estaban sus ropas. El agua se había enturbiado y, entre sus movimientos, alcanzaron a ver algo imposible: el cuerpo del anciano estaba cambiando. Una parte ya tenía la forma plana de una raya.

La transformación terminó ante sus ojos. El pez nadó, se sumergió y volvió a asomar, moviéndose con una alegría que el anciano enfermo no había tenido. Por un momento pareció mirar a sus hijos. Después siguió la corriente hasta el mar y no regresó.

En la orilla encontraron unas uñas y un diente. Los recogieron y los enterraron.

—Desde entonces, en mi familia no comemos raya —terminó el visitante—. Cuando la vemos en un plato, recordamos a mi padre.

La sopa seguía sobre la mesa. El magistrado ya sabía por qué su invitado no podía probarla.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Im Bang con sombrero oficial negro, túnica verde y barba blanca, basado en un retrato histórico.
Ilustración de su mundo literario

Autor

Im Bang

Im Bang fue un escritor coreano cuyos relatos reúnen encuentros sobrenaturales, episodios de la vida cotidiana y personajes de la corte. Ocho historias de esta selección proceden de su obra: una tela que oculta viajeros, mariposas hechas de seda y un fantasma...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El magistrado ve a un invitado que no quiere comer un plato. Cuando escucha su historia, descubre que ese plato le recuerda a su padre. Algo cotidiano puede significar cosas muy distintas para cada persona.

  • ¿Qué cambia para el magistrado después de escuchar al visitante?
  • ¿Qué imagen elegirías para contar la despedida en el río?

Una mirada adulta

El relato comienza con un gesto incomprensible y lo vuelve legible mediante una memoria familiar. La transformación contiene alivio para el padre y pérdida para quienes lo ven partir. La comida devuelve esa distancia al presente y convierte el recuerdo en una práctica compartida.

  • ¿Cómo conviven la alegría del pez y la tristeza de los hijos?
  • ¿Qué efecto produce contar la transformación dentro de una visita a comer?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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