BibliotecaEl león y el ratón
Un ratón roe la red que rodea a un león bajo la luz del atardecer.

Tradición esópica · Fábula

El león y el ratón

Una ayuda del tamaño de un diente

2 min de lectura*6+ años · edad orientativa*
Empieza la historia
Elegí la versión

Cada versión conserva su propio avance y sus marcadores. Una traducción y una adaptación pueden cambiar el tono y los detalles.

El león dormía al pie de un árbol cuando un ratón, apurado por llegar a su escondite, le cruzó el hocico. El león abrió los ojos, estiró una pata y lo atrapó contra la tierra. Bajo aquella garra, el ratón parecía una semilla.

—¡Soltame, por favor! —suplicó—. No quise despertarte. Si me dejás ir, algún día voy a ayudarte.

Al león le dio tanta risa aquella promesa que aflojó la pata. ¿Cómo iba a necesitar ayuda de un animal al que podía cubrir por completo con una garra? Sin embargo, decidió dejarlo marchar. El ratón desapareció entre las raíces, todavía temblando.

Pocos días después, unos cazadores atraparon al león y lo sujetaron con cuerdas gruesas. Cuanto más se sacudía, más se apretaban los nudos. Su rugido recorrió el bosque y llegó hasta el escondite del ratón, que reconoció aquella voz.

El ratón corrió hacia él. No intentó levantar la cuerda: apoyó sus pequeños dientes sobre una hebra y empezó a roer. Cortó una, después otra. El león se quedó quieto para no entorpecerlo. Al fin, una cuerda cedió; luego se abrió otra, y el animal pudo sacar las patas.

Ya libre, el león miró al ratón sin reírse.

—Te dije que podía ayudarte —recordó su pequeño amigo.

El león inclinó la cabeza. La fuerza que lo había defendido tantas veces no había podido abrir aquellas ataduras. Los dientes diminutos que él había despreciado, sí.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Para conversar despuésLectura opcional

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El león se ríe de una promesa porque mira el tamaño del ratón. Cuando llegan las cuerdas, ese tamaño deja de ser lo importante: los dientes pequeños sirven donde las patas fuertes no pueden. El rescate también cambia lo que el león puede esperar de alguien tan pequeño. Podés imaginar qué piensa el león atrapado y qué piensa el ratón mientras corta las cuerdas.

  • ¿Qué descubre el león que no sabía cuando soltó al ratón?
  • ¿Qué podría decirle el león al ratón cuando queda libre?

Una mirada adulta

La inversión de fuerzas permite conversar sobre qué capacidades reconocemos y cuáles descartamos antes de necesitarlas. La liberación del ratón precede a cualquier beneficio comprobable, aunque el rescate posterior parece recompensarla. El rescate ilumina retrospectivamente aquel primer encuentro: la risa cambia de sentido y una promesa inesperada se vuelve posible. Entre las dos escenas aparece un vínculo cuyo alcance el león no esperaba, hecho de decisiones distintas y capacidades que se complementan. Recibir ayuda modifica, además, la posición del león: esta vez su fuerza no basta para liberarlo.

  • ¿Qué cambia si imaginás que el ratón nunca vuelve a encontrarse con el león?
  • ¿Qué relación encontrás entre la decisión inicial del león y la ayuda posterior del ratón?

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

Tamaño del texto
21 px
Luz

Las opciones para guardar como PDF dependen de tu navegador y dispositivo.

Compartí el enlace al cuento, sin tu avance ni tus marcadores.