BibliotecaLa hormiga y la paloma
Una paloma ayuda a una hormiga que flota sobre una hoja en el arroyo.

Tradición esópica · Fábula

La hormiga y la paloma

Una hoja sobre el agua

2 min de lectura*6+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Una hormiga bajó hasta el río para beber. Se acercó demasiado a la orilla y una corriente repentina la arrastró. Trató de sujetarse a una raíz, pero pasó de largo. El agua la llevaba lejos de tierra firme.

Desde una rama, una paloma vio lo que ocurría. Arrancó una hoja y la dejó caer cerca de la hormiga. La hoja giró sobre la corriente; la hormiga alcanzó el borde, trepó y se quedó quieta sobre aquella balsa diminuta.

La corriente llevó la hoja hasta un remanso. Allí tocó tierra y la hormiga pudo bajar. Miró hacia el árbol, donde la paloma seguía posada, y levantó las antenas como saludo.

Poco después llegó un cazador de pájaros. Se ubicó debajo del árbol y preparó unas varitas pegajosas para atrapar a la paloma. Ella, entre las hojas, no lo había visto.

La hormiga sí. Corrió sobre la tierra, trepó al pie del hombre y lo mordió. El cazador dio un grito y soltó las varitas. El ruido hizo que la paloma levantara vuelo antes de quedar atrapada.

El hombre se fue mirando el suelo, molesto por la picadura. La paloma pasó una vez sobre el río y luego regresó a una rama alta. Debajo estaba la hormiga, a salvo. Una había ofrecido una hoja; la otra, el pequeño auxilio que estaba a su alcance. Ninguna de las dos había necesitado parecerse a la otra para ayudarla.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Para conversar despuésLectura opcional

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

La paloma puede ofrecer una hoja y la hormiga puede dar una alarma de otra manera. Ninguna necesita tener las mismas habilidades que la otra. En las dos escenas alguien nota un peligro que el otro no puede resolver a tiempo. Podemos conversar sobre prestar atención y buscar ayuda, sin imaginar que ayudar significa ponerse siempre en riesgo.

  • ¿Qué observa cada personaje antes de actuar?
  • ¿Qué otras ayudas podrían buscar si lo que tienen a mano no alcanzara?

Una mirada adulta

El relato enlaza dos rescates sin un contrato previo. Esa reciprocidad puede leerse como reconocimiento, pero no hace falta transformarla en obligación de devolver exactamente lo recibido. Las capacidades son diferentes y también lo son los peligros. La figura del cazador permite preguntar cómo se distribuye nuestra simpatía en una historia contada desde los animales. Para una conversación con chicos, conviene mantener la escena en su marco narrativo: una ayuda valiosa puede consistir en avisar o buscar apoyo, y no necesariamente en exponerse directamente al peligro.

  • ¿Qué se pierde si pensamos la segunda ayuda solamente como pago de la primera?
  • ¿Cómo organiza el relato nuestra mirada sobre el cazador y los animales?

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

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