BibliotecaEl campesino y la Desdicha
El campesino y la Desdicha encuentran el oro bajo una gran piedra junto al carro de bueyes.

Tradiciones reunidas en la colección rusa de Ralston · fuente de Afanásiev, versión inglesa de Ralston · Cuento tradicional

El campesino y la Desdicha

Relatos de la colección de Ralston

4 min de lectura*12+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Dos hermanos vivían de maneras muy distintas. Uno era rico; el otro apenas conseguía pan para sus hijos. El pobre pidió ayuda y trabajó una semana para su hermano. Al terminar recibió un solo pan y una invitación a una fiesta.

Fue con su mujer. Los sentaron aparte y no les dieron nada de comer, mientras los demás invitados celebraban. Al volver a casa, él comenzó a cantar para que nadie adivinara que regresaban con hambre.

Otra voz se unió a la suya. No era su esposa.

—Soy la Desdicha —dijo la voz—. Ahora voy con vos.

La nueva compañera lo llevó a la taberna. Como no tenía dinero, lo convenció de vender su abrigo. Al día siguiente fueron el carro y el trineo; después, el arado y las demás herramientas. En un mes había perdido casi todo, incluida la casa empeñada y una prenda de su mujer.

Cuando ya no quedaba qué gastar, la Desdicha le indicó pedir prestados un carro y dos bueyes. Lo llevó a una gran piedra de la llanura. Juntos la levantaron: debajo había un pozo lleno de oro.

El campesino cargó las monedas. Al terminar, fingió ver algo brillante en un rincón. La Desdicha bajó a buscarlo y él cerró la piedra sobre ella.

Regresó, devolvió los bueyes y empezó de nuevo. Compró un bosque, construyó una casa y llegó a tener más que su hermano.

Entonces lo invitó a una fiesta. A diferencia de lo ocurrido antes, lo recibió con comida abundante. Durante la visita contó cómo había encontrado el oro y dejado encerrada a su acompañante.

El hermano rico sintió envidia. Fue a la llanura y levantó la piedra para liberar a la Desdicha, esperando que volviera a arruinar al otro.

Pero ella saltó sobre sus hombros.

—¡Esta vez no te separás de mí!

Él explicó que no era la misma persona. La Desdicha no le creyó. Lo acompañó a su casa y empezó a consumir sus bienes en la taberna.

El comerciante buscó una salida. Tomó una rueda, cerró un extremo del agujero del eje con una cuña y le propuso jugar a las escondidas.

La Desdicha aseguró que podía meterse en cualquier rendija. Él señaló la rueda y dijo que allí sería imposible. Para demostrar lo contrario, ella entró.

El hombre cerró el otro extremo y arrojó la rueda al río. La Desdicha se ahogó. Solo entonces pudo recuperar la vida que llevaba antes de levantar aquella piedra por envidia.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Alexandr Afanásiev, de frente despejada y barba larga, basado en un grabado histórico.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador

Alexandr Afanásiev

Alexandr Afanásiev reunió relatos tradicionales que permiten encontrarse con Baba Yaga, Vasilisa, animales que hablan y personajes acosados por la desdicha. Los doce cuentos de esta selección llegan a través de las traducciones y notas de W. R. S. Ralston. Esas notas...

Conocé su historia
Ilustración simbólica de W. R. S. Ralston: un huso y su hilo sobre un libro abierto, junto a tinta y hojas de abedul.
Ilustración de su mundo literario

Traductor y editor

W. R. S. Ralston

William Ralston Shedden Ralston tradujo y estudió relatos tradicionales en Russian Fairy Tales. Su libro acompaña las narraciones con notas sobre las colecciones y localidades de las que proceden. Para esta selección se consultó una edición de Hurst & Co. sin año...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El primer hermano recibe una invitación sin comida; después ofrece una fiesta distinta. Pero el otro no se alegra de verlo mejor. Su decisión de abrir la piedra cambia a quién acompaña la Desdicha.

  • ¿Qué diferencias encontrás entre las dos fiestas?
  • ¿En qué momento el hermano rico podría haber vuelto a casa sin empeorar las cosas?

Una mirada adulta

La narración comienza con una desigualdad material y la convierte luego en una competencia entre hermanos. Sus dos desenlaces se parecen, pero nacen de situaciones distintas: uno intenta escapar de la ruina y el otro de una consecuencia de su propia envidia. La figura de la Desdicha enlaza ambas vidas sin borrar esa diferencia.

  • ¿Qué aporta contar también la salida del segundo hermano?
  • ¿Cómo cambia el vínculo familiar cuando la prosperidad ajena se vive como una amenaza?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

Tus favoritos y tu avance se guardan en este navegador.

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

Tamaño del texto
21 px
Luz

Las opciones para guardar como PDF dependen de tu navegador y dispositivo.

Compartí el enlace al cuento, sin tu avance ni tus marcadores.