BibliotecaLos dos zorros y la aldea del topo
Dos zorros recogen frutos que los cuervos dejan caer desde las ramas de un árbol.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

Los dos zorros y la aldea del topo

Relatos ainu · voces registradas en 1886

4 min de lectura*8+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Dos zorros hermanos tuvieron una idea.

—¡Vayamos a visitar a los humanos con forma de personas! Va a ser divertido.

Con hojas de distintos árboles fabricaron ropas y tesoros. Con la resina prepararon comidas y pasteles. Se cargaron todo a la espalda, dispuestos a bajar a una aldea.

Pero el dios topo los había visto. Antes de que llegaran, hizo aparecer un lugar que parecía una aldea humana. Él mismo tomó el aspecto de un anciano y se instaló en la casa del jefe.

También fabricó tesoros y vestidos con hierbas y hojas. Para la comida buscó moras y uvas en lo alto de los árboles. Llamó a los cuervos y a muchas otras aves, les dio forma humana y los puso a vivir en las casas.

Los zorros entraron sin advertir nada. Creían haber encontrado una verdadera aldea de personas. El viejo jefe compró todos los objetos y alimentos que traían, y después les mostró sus propios tesoros y sus hermosas ropas. Los hermanos estaban encantados.

—Hoy hay baile en mi aldea —les dijo el anciano—. Quédense a verlo.

Los habitantes salieron a bailar. Hicieron una danza y otra, hasta que sus cuerpos de aves no aguantaron más: aunque todavía parecían personas, empezaron a levantarse del suelo y a volar. A los zorros les pareció de lo más divertido. Comieron moras y uvas, disfrutaron de la fiesta y volvieron a su casa.

Pero no podían olvidarse de aquellos sabores.

—Los tesoros son lindos —se dijeron—, pero la comida de los humanos es mejor todavía. No sabemos qué era. Volvamos a comprar más.

Hicieron nuevos tesoros de hierbas y regresaron. Esta vez el topo estaba solo en una gran casa de oro. Había despedido a los cuervos y a todas las demás aves. Los zorros entraron y encontraron a una divinidad venerable.

—Zorros, vi cómo se disfrazaban de humanos y fabricaban tesoros falsos —les dijo—. Yo los traje hasta acá. Esto no es una aldea humana: es mi aldea. Soy el topo, su señor.

Los hermanos lo escucharon mientras les reprochaba sus engaños.

—Dejen de tomar forma humana. Si lo hacen, podrán comer todas las moras y las uvas que quieran. Los cuervos dejan caer frutos desde las ramas: ustedes podrán recogerlos al pie de los árboles. Eso les va a servir más que andar disfrazados.

Desde entonces los zorros dejaron aquellos disfraces. Cuando los cuervos soltaban una mora, una uva u otro fruto, los hermanos lo comían debajo del árbol. Así se hicieron muy amigos.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un cuaderno abierto junto a un río entre bosque y costa; dos hojas superpuestas evocan narración y traducción.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y traductor de la fuente inglesa

Basil Hall Chamberlain

Basil Hall Chamberlain fue un estudioso de la lengua y la cultura japonesas y profesor de la Universidad Imperial de Tokio. Publicó Aino Folk-Tales en 1888 a partir de relatos ainu. En su prefacio distingue las traducciones que declara literales de las...

Conocé su historia
Imagen simbólica: Un río arbolado y un zorro a la orilla, con la luz reflejada como ondas de una voz.
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Narrador oral ainu

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Ishanashte es uno de los narradores ainu identificados por Basil Hall Chamberlain en Aino Folk-Tales. El prefacio lo vincula con Shumunkot, y las notas de los cuentos registran narraciones suyas de 1886. Quince relatos de esta selección proceden de versiones que Chamberlain...

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Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Para conversar con chicos

Los zorros buscan tesoros y terminan recordando sobre todo una comida. Para conseguir más, creen que necesitan repetir el disfraz. El topo les muestra otra posibilidad: las aves alcanzan los frutos altos y los zorros pueden recoger los que caen. La solución depende de cómo vive cada uno.

  • ¿Qué pistas había durante el baile para descubrir quiénes eran los habitantes?
  • ¿Por qué el acuerdo final puede funcionar sin tesoros falsos?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La aldea del topo responde al engaño con una representación mayor: los zorros reconocen como humana una escena fabricada con sus mismos materiales. La revelación no desemboca en castigo corporal, sino en una relación alimentaria estable. La autoridad del topo sigue siendo explícita; no es un pacto entre iguales. El cierre transforma un intercambio fraudulento en una explicación de cercanía entre especies.

  • ¿Qué puede enseñar el topo mediante la aldea que no mostraría un simple reproche?
  • ¿Cómo cambia el valor de los frutos entre la fiesta y el final?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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