BibliotecaEl reparto del zorro, la nutria y el mono
Un zorro, una nutria y un mono se reparten una bolsa de porotos, una bolsa de sal y una estera.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

El reparto del zorro, la nutria y el mono

Relatos ainu · voces registradas en 1886

3 min de lectura*14+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

En tiempos muy antiguos, al comienzo del mundo, un zorro, una nutria y un mono eran amigos inseparables.

Un día el zorro les hizo una propuesta:

—¿Qué les parece si vamos a robarles comida y tesoros a los japoneses?

Sus compañeros aceptaron. Viajaron juntos hasta un lugar lejano y entraron en la casa de un hombre muy rico. Se llevaron una bolsa de porotos, una bolsa de sal y una estera.

Al regresar, el zorro organizó el reparto.

—Nutria, quedate con la sal. Cuando vayas al río, te servirá para salar los peces que pesques. Mono, vos llevate la estera: tus hijos van a poder bailar sobre ella. Yo me quedo con los porotos.

Cada cual volvió a su casa. Poco después la nutria fue a pescar. Se zambulló llevando consigo la bolsa, y toda la sal se disolvió en el agua. Miró su pérdida con enorme desilusión.

El mono extendió la estera en lo alto de un árbol e hizo bailar allí a sus hijos. Las crías cayeron y murieron al golpearse contra el suelo.

El mono y la nutria se unieron para enfrentar al zorro. Estaban furiosos por las desgracias que les habían traído sus consejos.

Pero el zorro sacó unos porotos de la bolsa, los masticó hasta formar una pasta y se untó el cuerpo entero. Después se acostó como si estuviera gravemente enfermo.

Cuando llegaron con intención de matarlo, les mostró la piel cubierta.

—Miren en qué estado estoy. Por haberlos engañado, recibí este castigo: tengo el cuerpo lleno de llagas y estoy por morir. No necesitan matarme. Váyanse, que mi muerte ya está cerca.

El mono lo miró y creyó que decía la verdad. Se alejó enfurecido, cruzó el mar y se fue a Japón. Por eso, cuenta esta historia, no hay monos en la tierra ainu.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un cuaderno abierto junto a un río entre bosque y costa; dos hojas superpuestas evocan narración y traducción.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y traductor de la fuente inglesa

Basil Hall Chamberlain

Basil Hall Chamberlain fue un estudioso de la lengua y la cultura japonesas y profesor de la Universidad Imperial de Tokio. Publicó Aino Folk-Tales en 1888 a partir de relatos ainu. En su prefacio distingue las traducciones que declara literales de las...

Conocé su historia
Imagen simbólica: Un río arbolado y un zorro a la orilla, con la luz reflejada como ondas de una voz.
Ilustración de su mundo literario

Narrador oral ainu

Ishanashte

Ishanashte es uno de los narradores ainu identificados por Basil Hall Chamberlain en Aino Folk-Tales. El prefacio lo vincula con Shumunkot, y las notas de los cuentos registran narraciones suyas de 1886. Quince relatos de esta selección proceden de versiones que Chamberlain...

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Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Para conversar con chicos

El reparto parece dar algo útil a cada uno, pero los consejos del zorro no funcionan igual para todos. Después, una apariencia engañosa impide que sus compañeros sepan qué ocurrió realmente. Para conversar, podés detenerte en cómo reconocer un consejo confiable y en por qué una disculpa necesita algo más que parecer triste.

  • ¿Qué información faltaba antes de usar los objetos?
  • ¿Qué diferencia habría entre reconocer el daño y fingir que ya se recibió un castigo?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La aparente equidad del reparto se deshace en sus consecuencias. El zorro conserva el alimento aprovechable y luego lo usa como disfraz para eludir la represalia. El relato no ofrece reparación ni sanción efectiva: termina con una ausencia geográfica causada por el dolor y la ira del mono. Leer ese cierre sin agregar justicia restitutiva permite reconocer que la astucia narrativa también puede resultar intolerable.

  • ¿Qué cambia cuando los porotos pasan de alimento a máscara?
  • ¿Cómo influye el desenlace sin reparación en la manera de leer la amistad inicial?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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