BibliotecaEl arado que comieron los ratones
Un juez reúne a dos comerciantes con el niño a salvo y el arado recuperado.

Tradición de los jātakas de la India, según la versión de Ellen C. Babbitt · Cuento tradicional

El arado que comieron los ratones

Dos historias imposibles ante el juez

4 min de lectura*10+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Dos comerciantes eran amigos. Uno vivía en una aldea y el otro en una ciudad cercana. Un día, el de la aldea llevó su arado a reparar a la ciudad. Después se lo dejó a su amigo para que lo guardara hasta que pudiera volver a buscarlo.

Pero el comerciante de la ciudad vendió el arado y se quedó con el dinero.

Cuando su dueño regresó, recibió una explicación inesperada:

—Los ratones se lo comieron.

—¿Cómo van a comerse un arado? —preguntó el aldeano.

Su amigo no le dio una explicación mejor. El arado había desaparecido y él insistía en culpar a los ratones.

Aquella tarde los chicos fueron a nadar al río. El aldeano llevó al hijo pequeño de su amigo a otra casa y le pidió a la persona que vivía allí que lo cuidara hasta su regreso. Después volvió solo a la casa del comerciante.

—¿Dónde está mi hijo? —preguntó el padre—. Se fue con vos.

—Lo dejé en la orilla mientras nadaba —mintió el aldeano—. Un pájaro enorme lo agarró y se lo llevó por el aire. Grité, pero no lo soltó.

El padre se negó a creerlo.

—¡Ningún pájaro podría hacer eso! Vamos ante el juez. Tendrás que contarle lo que acabás de decirme.

El aldeano aceptó. Los dos se presentaron en el tribunal y el comerciante denunció la desaparición de su hijo.

El juez escuchó y se volvió hacia el otro hombre.

—¿Qué tenés que responder?

—Le dije que un pájaro se había llevado al chico.

—¿Dónde hay pájaros capaces de llevarse a un niño? —preguntó el juez.

—Yo también tengo una pregunta —respondió el aldeano—. Si un pájaro no puede llevarse a un chico, ¿pueden los ratones comerse un arado?

Entonces contó lo que había dejado en custodia y la respuesta que recibió al reclamarlo.

El juez entendió por qué estaba oyendo dos historias imposibles. Le ordenó al comerciante devolver el arado y al aldeano, restituir al chico.

Antes de que terminara el día, el padre estaba otra vez con su hijo y el dueño había recuperado su herramienta. Ni los ratones habían devorado un arado ni un pájaro había cargado a un niño: las dos explicaciones habían salido de personas que se conocían demasiado bien.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica de la narración de los jātakas: un libro abierto hacia un bosque, un ciervo y un conejo.
Ilustración de su mundo literario

Adaptadora de la fuente inglesa

Ellen C. Babbitt

Ellen C. Babbitt preparó Jataka Tales (1912) y More Jataka Tales (1922), dos libros ingleses que vuelven a narrar historias de la tradición budista de los játakas para lectores jóvenes. Sus escenas de animales, viajes y decisiones dieron forma a las fuentes...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El dueño del arado contesta una mentira con otra, pero en el medio queda el hijo de su amigo, que no había hecho nada. El juez tiene que conseguir que vuelvan tanto la herramienta como el niño. La respuesta ingeniosa también puede discutirse por lo que le hace pasar a otra persona.

  • ¿Quién queda metido en el problema sin haberlo empezado?
  • ¿Qué otra respuesta podría haber probado el dueño del arado?

Una mirada adulta

La simetría de las dos explicaciones imposibles hace visible el engaño. Sin embargo, las cosas intercambiadas no son equivalentes: una es una herramienta y la otra es un niño. Esa diferencia abre una lectura sobre los límites de la represalia, además del juego lógico que organiza el juicio.

  • ¿Qué permite revelar la segunda mentira y qué costo introduce?
  • ¿Cómo cambia la lectura si miramos la disputa desde el lugar del hijo?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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