Dos comerciantes eran amigos. Uno vivía en una aldea y el otro en una ciudad cercana. Un día, el de la aldea llevó su arado a reparar a la ciudad. Después se lo dejó a su amigo para que lo guardara hasta que pudiera volver a buscarlo.
Pero el comerciante de la ciudad vendió el arado y se quedó con el dinero.
Cuando su dueño regresó, recibió una explicación inesperada:
—Los ratones se lo comieron.
—¿Cómo van a comerse un arado? —preguntó el aldeano.
Su amigo no le dio una explicación mejor. El arado había desaparecido y él insistía en culpar a los ratones.
Aquella tarde los chicos fueron a nadar al río. El aldeano llevó al hijo pequeño de su amigo a otra casa y le pidió a la persona que vivía allí que lo cuidara hasta su regreso. Después volvió solo a la casa del comerciante.
—¿Dónde está mi hijo? —preguntó el padre—. Se fue con vos.
—Lo dejé en la orilla mientras nadaba —mintió el aldeano—. Un pájaro enorme lo agarró y se lo llevó por el aire. Grité, pero no lo soltó.
El padre se negó a creerlo.
—¡Ningún pájaro podría hacer eso! Vamos ante el juez. Tendrás que contarle lo que acabás de decirme.
El aldeano aceptó. Los dos se presentaron en el tribunal y el comerciante denunció la desaparición de su hijo.
El juez escuchó y se volvió hacia el otro hombre.
—¿Qué tenés que responder?
—Le dije que un pájaro se había llevado al chico.
—¿Dónde hay pájaros capaces de llevarse a un niño? —preguntó el juez.
—Yo también tengo una pregunta —respondió el aldeano—. Si un pájaro no puede llevarse a un chico, ¿pueden los ratones comerse un arado?
Entonces contó lo que había dejado en custodia y la respuesta que recibió al reclamarlo.
El juez entendió por qué estaba oyendo dos historias imposibles. Le ordenó al comerciante devolver el arado y al aldeano, restituir al chico.
Antes de que terminara el día, el padre estaba otra vez con su hijo y el dueño había recuperado su herramienta. Ni los ratones habían devorado un arado ni un pájaro había cargado a un niño: las dos explicaciones habían salido de personas que se conocían demasiado bien.



