BibliotecaEl hacha olvidada bajo el piso
Un hacha restaurada descansa junto a una bandejita y un palo de mortero de madera.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

El hacha olvidada bajo el piso

Relatos ainu · voces registradas en 1886

3 min de lectura*12+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Un niño recibía dos visitas todos los días: un niño divino y una niña divina venían a jugar con él. Sólo él podía verlos. Sus padres miraban hacia donde jugaba y creían que estaba solo.

Un día enfermó. Durante su enfermedad, los compañeros dejaron de venir. Recién aparecieron cuando estaba tan débil que parecía por morir.

La niña se acercó y le habló:

—Sabemos por qué te enfermaste. Tu abuelo tenía un hacha hermosa. Con ella me hizo a mí, que soy una bandejita, y a mi compañero, que es un palo de mortero. El hacha es nuestro jefe y nosotros somos sus hijos. Pero tu padre la tiró. Ahora se está oxidando debajo del piso.

El niño la escuchó desde su lecho.

—El hacha está enojada —continuó ella—. Tu enfermedad es el castigo que recibe tu padre por haberla abandonado. Como fuimos tus compañeros de juego, vinimos a advertirte. Si querés vivir, decile que la busque, la pula y le haga un mango nuevo. También tiene que levantar símbolos sagrados en su honor. Entonces podrás sanar, y el hacha vendrá a visitarte con forma humana.

El niño repitió esas palabras a su padre. El hombre pensó que las había aprendido en un sueño. Buscó debajo del piso y encontró el hacha. Le quitó el óxido, la pulió, preparó un mango nuevo y levantó los símbolos en su honor.

Enseguida su hijo se curó.

Después llegó el hacha, convertida en un hombre muy hermoso. La acompañaban la bandeja y el palo de mortero. Los tres pasaron a ser como hermanos del niño.

El hacha, por ser una divinidad, conocía lo que sucedía y la causa de cada cosa. Junto con sus compañeros, le contaba todo. Si alguien enfermaba, el niño sabía por qué y cómo atenderlo.

Los demás sólo lo veían a él. No podían ver al hacha, la bandeja ni el palo de mortero. Por eso llegó a ser considerado un gran adivino, capaz de cambiar la muerte por vida.

De allí viene la advertencia con que termina el relato: no tiren las cosas de sus antepasados, porque los dioses pueden castigar su abandono.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un cuaderno abierto junto a un río entre bosque y costa; dos hojas superpuestas evocan narración y traducción.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y traductor de la fuente inglesa

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Narrador oral ainu

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Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Para conversar con chicos

Un objeto que parecía olvidado tenía una historia: había servido para hacer otros dos objetos. Recuperarlo permite al niño volver a encontrar a sus compañeros. Podés pensar qué sabemos de las cosas que usamos y quiénes las hicieron. La enfermedad del cuento tiene una causa mágica; cuando alguien se enferma de verdad, necesita cuidado y atención, no culpa.

  • ¿Qué historia une al hacha con la bandeja y el palo de mortero?
  • ¿Qué preguntarías para conocer mejor un objeto antiguo de tu casa?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

El hacha ocupa dos parentescos: viene del abuelo humano y es jefe y origen de los objetos tallados con ella. El relato convierte el mantenimiento material en reconocimiento de relaciones. Pero la sanción cae sobre el hijo por una acción del padre; conservar esa desproporción impide reducir la historia a una recomendación amable sobre reciclar. Al final, un conocimiento invisible sostiene la autoridad pública del niño.

  • ¿Qué implica que la falta del padre se manifieste en el cuerpo del hijo?
  • ¿Cómo cambia la idea de autoría del conocimiento cuando conocemos a los informantes invisibles?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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