BibliotecaEl viajero y la sabiduría del vigilante
Un joven vigilante habla durante la noche mientras el gobernante escucha desde la escalera.

Provincias lao del Siam histórico · Fleeson (1899) · Cuento tradicional

El viajero y la sabiduría del vigilante

Tres frases extrañas y una noche peligrosa

5 min de lectura*14+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Un comerciante rico viajaba hacia otra provincia. Se había detenido a descansar debajo de un árbol cuando se le acercó un joven pobre.

—¿Puedo acompañarte? —le preguntó.

El comerciante aceptó y los dos siguieron juntos. Llegaron a un sitio cubierto de piedras: no se veía otra cosa alrededor.

—Acá no hay piedras —dijo el joven.

—Tenés razón, no hay piedras —respondió el comerciante.

Más adelante entraron en un bosque espeso.

—Acá no hay árboles —comentó el acompañante.

—Así es, no hay árboles —volvió a conceder el hombre.

Después atravesaron una aldea llena de habitantes.

—Acá no hay gente —afirmó el muchacho.

El comerciante le dio otra vez la razón, aunque para sus adentros se preguntaba qué clase de persona era aquella, que parecía no ver ni entender nada. Aun así, cuando emprendió el regreso y el joven le pidió seguir con él, lo llevó a su casa.

Su hija salió a recibirlo.

—Papá, ¿qué trajiste del viaje?

—Nada más que a este muchacho necio.

—¿Por qué decís que es necio? Por su aspecto y sus maneras, yo pensaría que es el dios de la sabiduría en forma humana.

El padre le contó las tres frases del camino. La hija las interpretó de otro modo.

—Cuando dijo que no había piedras, quiso decir que no había piedras preciosas. En el bosque no encontró teca, una madera útil para las personas. Y en la aldea, su juicio era religioso: para él, quienes habían abandonado la religión de Buda y no reunían mérito para otra vida vivían como animales. Por eso dijo que allí no había gente.

—Si lo estimás tanto, casate con él —respondió el comerciante.

El muchacho se adelantó.

—Si tu hija me quiere como esposo, voy a esforzarme por hacer suave y hermoso el camino que pise.

Se casaron y vivieron felices. Pasado un tiempo, el chow principal, el gobernante de la región, ordenó al comerciante que fuera a vigilar su casa durante la noche. Al recibir el mandato, el hombre se desesperó.

—Esta noche voy a morir —decía.

Su yerno le preguntó por qué.

—Desde hace tiempo, el chow manda matar a quienes hacen guardia. Dice que se quedaron dormidos, aunque sea mentira. Lo domina un espíritu maligno y busca satisfacerlo con la muerte de los vigilantes. Ahora me toca a mí.

—Voy a ir en tu lugar —contestó el joven.

Se presentó sin miedo en la casa del gobernante. A medianoche, el chow bajó a escondidas para comprobar si el vigilante dormía. En vez de encontrarlo dormido, lo oyó pedir en voz alta al dios de la sabiduría que le enseñara cómo actuar.

El gobernante se detuvo a escuchar. Se oía una voz que decía:

—Los valientes y los fuertes aprenden a gobernarse a sí mismos; entonces pueden gobernar a otros. Quienes son sabios se hacen querer por su bondad y su honestidad. Los demás los sirven por amor, no por miedo.

Otra voz repetía las mismas palabras.

El chow bajó tres veces aquella noche. Cada vez escuchó la enseñanza y la respuesta. Cuando amaneció, su ánimo había cambiado: la historia dice que lo habitaba un espíritu bondadoso y que ya no deseaba destruir a su gente.

Nombró al joven dirigente de la comunidad y declaró que el espíritu del dios de la sabiduría vivía en su corazón. Así, cuenta el relato, toda la tierra recibió un beneficio porque aquel muchacho había aprendido a escuchar la sabiduría.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica: Un libro abierto junto a bambú, arroz y un cauce de agua.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y mediadora de la fuente inglesa

Katherine Neville Fleeson

Katherine Neville Fleeson reunió Laos Folk-Lore of Farther India, publicado en 1899. La introducción de Willis G. Craig sitúa la recolección oral en las provincias llamadas Laos del reino de Siam; ese marco histórico no equivale automáticamente al Estado actual de Laos....

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Las tres frases del viaje parecen absurdas hasta que la hija propone una interpretación. Comprender lo que quiso decir alguien no exige aceptar todos sus juicios: las personas de la aldea siguen teniendo valor humano aunque un personaje desprecie su religión o sus costumbres. La segunda parte pregunta qué hace un gobernante con su poder cuando escucha una idea distinta.

  • ¿Qué diferencia hay entre entender una frase y estar de acuerdo con ella?
  • ¿Qué cambia en la idea de gobernar cuando se habla de confianza en lugar de miedo?

Una mirada adulta

La primera parte funda la autoridad del joven en un lenguaje selectivo: lo valioso sustituye a lo existente, con una jerarquía religiosa que llega a negar humanidad a una comunidad. La segunda propone limitar el poder mediante el gobierno de uno mismo y la adhesión libre de los demás. Leer ambas partes juntas permite apreciar la reforma del tirano y discutir las exclusiones que sostienen la presentación inicial del sabio.

  • ¿Qué tensiones aparecen entre la exclusión religiosa del comienzo y el gobierno bondadoso del final?
  • ¿Qué responsabilidades por las muertes anteriores quedan fuera de la transformación del chow?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

Tus favoritos y tu avance se guardan en este navegador.

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

Tamaño del texto
21 px
Luz

Las opciones para guardar como PDF dependen de tu navegador y dispositivo.

Compartí el enlace al cuento, sin tu avance ni tus marcadores.