BibliotecaMayrah, el viento que se lleva el invierno
Los lagartos salen de sus refugios y los curreequinquin cantan mientras el viento de Mayrah trae flores y primavera.

Río Narran, Nueva Gales del Sur, Australia · atribución histórica de Parker · Relato estacional

Mayrah, el viento que se lleva el invierno

Relatos del río Narran · recopilación de Parker

3 min de lectura*8+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Cuando empieza el invierno, los lagartos se esconden en sus casas de arena. Cavan hondo y van cerrando el pasadizo detrás de ellos. Las águilas negras se retiran a sus nidos y los garbarlee, lagartos de cola corta, se refugian en troncos pequeños, apenas lo bastante grandes para contenerlos.

Allí esperan hasta que Mayrah se lleve el invierno con su soplo.

Primero Mayrah empuja una tormenta. Al oír los truenos, los lagartos saben que la primavera se acerca y comienzan a abrir un camino hacia afuera. Pero todavía no salen.

Esperan el canto de los curreequinquin. Cuando esas aves repiten casi todo el día «goore, goore, goore, goore», ya no queda duda: Mayrah hizo retroceder al invierno. Los pájaros están formando parejas y construyendo nidos.

Entonces los lagartos abren los ojos y salen otra vez a la tierra verde. La gente también escucha aquella señal. Sabe que podrá encontrarlos de nuevo, más gordos que cuando se escondieron.

En esos días se ven pasar de prisa a los piggiebillah, los equidnas. La historia cuenta que dejan a sus crías enterradas en la arena cuando sus espinas empiezan a pincharles la bolsa donde las llevaban. Se alejan rápido para no escuchar sus llamados. Más adelante volverán a encontrarse, cuando hayan crecido.

Mayrah sopla suavemente. Las flores se abren una por una y las abejas vuelven a recoger miel. Cada ave luce su plumaje más vistoso y canta para atraer una pareja. De a dos, preparan sus nidos.

El viento sigue acariciando la tierra hasta llenarla de alimento. Entonces Yhi, el Sol, persigue a Mayrah y la manda de regreso al lugar de donde vino.

Las flores se inclinan. Las aves reservan sus cantos para las primeras horas de la mañana. Yhi gobierna la tierra hasta que las tormentas lo refrescan y termina por ceder su lugar al invierno.

Después Mayrah volverá a soplar. Volverá la querida portadora de la abundancia, y el invierno se irá otra vez.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un cuaderno junto a juncos de río y un emú al fondo, composición editorial sobre el acto de recoger relatos; sin persona.
Ilustración de su mundo literario

Recopiladora y mediadora de la fuente inglesa

K. Langloh Parker

K. Langloh Parker fue el nombre con el que Catherine Eliza, conocida como Katie y más tarde apellidada Stow, publicó Australian Legendary Tales en 1896. Vivió en Bangate, junto al río Narran, en Nueva Gales del Sur, y reunió narraciones de personas...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

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Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Para conversar con chicos

En este relato, una estación no cambia por una sola señal. Primero llega el trueno; después, un canto que dura casi todo el día. Los animales y las personas esperan y observan cosas distintas. Podés pensar qué sonidos, plantas o cambios de luz te avisan que una época del año está terminando.

  • ¿Por qué los lagartos no salen apenas oyen el primer trueno?
  • ¿Qué señales de cambio podrías observar sin mirar un calendario?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La narración organiza el tiempo mediante una sucesión de indicios ecológicos y figuras que actúan sobre el clima. Mayrah trae abundancia, pero no permanece: el avance de Yhi mantiene el ciclo en movimiento. La descripción combina observación y explicación histórica, incluidas afirmaciones sobre animales que no deben trasladarse sin más a una ficha científica. Su integridad está en el recorrido estacional, no en una aventura individual.

  • ¿Cómo se enlazan las señales que atienden animales y personas?
  • ¿Qué cambia al imaginar la abundancia como un momento que regresa y no como un estado permanente?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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