BibliotecaMunachar y Manachar
Munachar sella un tamiz con arcilla roja mientras un cuervo vuela sobre el río.

Tradiciones irlandesa y escocesa, combinadas por Joseph Jacobs · Cuento tradicional

Munachar y Manachar

Una cadena demasiado larga

4 min de lectura*12+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Hace mucho vivían Munachar y Manachar. Un día salieron a juntar frambuesas. Pero cada fruta que recogía Munachar iba a parar a la boca de Manachar, y cuando quisieron contar lo reunido no quedaba ni una.

Munachar se enfureció.

—Voy a buscar una vara para hacer una atadura y ahorcar a Manachar, que se comió todas mis frambuesas.

Encontró una vara y le pidió que fuera con él.

—No voy hasta que consigas un hacha que me corte —respondió la vara.

Fue a buscar el hacha.

—Necesito que cortes la vara, para hacer la atadura, para castigar a Manachar, que se comió todas mis frambuesas.

—Antes traeme una piedra que me afile.

Munachar buscó una piedra de afilar. La piedra pidió agua para mojarse. El agua pidió un ciervo que nadara por ella. El ciervo pidió un perro que lo persiguiera.

Cada vez, Munachar tenía que explicar una historia más larga: buscaba al perro para perseguir al ciervo, al ciervo para atravesar el agua, el agua para mojar la piedra, la piedra para afilar el hacha, el hacha para cortar la vara y la vara para atar a Manachar.

—Yo no corro hasta que me pongas un poco de manteca en la pata —dijo el perro.

Munachar fue a pedir manteca. La manteca necesitaba un gato que la raspara. El gato quería leche. La vaca no daría leche hasta recibir un manojo de paja de los trabajadores que trillaban el cereal.

Munachar llegó hasta ellos y volvió a contar todo, desde la paja hasta las frambuesas.

—Primero traenos harina para una torta —le dijeron.

Entonces fue al molino.

—Te doy la harina si llenás este tamiz de agua del río —respondió el molinero.

Munachar bajó hasta la orilla. Sumergió el tamiz y lo levantó. El agua se escapó por los agujeros. Volvió a intentarlo: otra vez vacío. Podía quedarse ahí el resto de su vida y no llenarlo nunca.

Un cuervo pasó volando.

—¡Embarrá! ¡Embarrá! —graznó.

Munachar miró la arcilla roja de la orilla. La apretó contra el fondo del tamiz y tapó todos los agujeros. Esta vez pudo llevar el agua.

El molinero le dio la harina. Los trabajadores recibieron la harina y entregaron la paja. La vaca comió la paja y dio leche. El gato tomó la leche y raspó la manteca. La manteca fue a la pata del perro.

El perro persiguió al ciervo. El ciervo atravesó el agua. El agua mojó la piedra. La piedra afiló el hacha. El hacha cortó la vara. Y con la vara, por fin, Munachar preparó la atadura.

Volvió a buscar a Manachar, todavía con aquel castigo en la cabeza.

Pero ya era tarde: Manachar había seguido comiendo hasta reventar. La larga búsqueda de Munachar había terminado, y no había nadie a quien atar.

Fin

¿Una historia para recordar?

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Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica de Joseph Jacobs: una barca de cristal sobre páginas ilustradas, una cinta roja, flores y un lápiz.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y adaptador

Joseph Jacobs

Joseph Jacobs seleccionó y reelaboró los relatos de Celtic Fairy Tales (1892). Sus notas permiten seguir caminos distintos: manuscritos irlandeses, relatos recogidos en Gales, una historia de Kintyre y versiones transmitidas por otros escritores y recopiladores. Esta biblioteca conserva esas diferencias en...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El enojo de Munachar crece hasta convertirse en un castigo desmedido. Para conseguirlo tiene que pedir tantas cosas que casi pierde de vista el comienzo. El final es cruel y absurdo: no hace falta tomar partido por ninguno para reconocer lo que ocurre.

  • ¿Qué pedido hace que toda la cadena por fin empiece a resolverse?
  • ¿En qué momento podría Munachar haber abandonado la búsqueda?

Una mirada adulta

La estructura acumulativa sostiene una violencia que no conviene convertir en moraleja aprobatoria. Ni comer las frutas ajenas justifica la amenaza ni el desenlace equivale a una justicia deseable. La distancia fantástica permite conversar sobre el enojo sin pedir a los lectores que celebren el castigo.

  • ¿Qué efecto produce escuchar la amenaza repetida dentro de una cadena cada vez más absurda?
  • ¿Cómo cambia la lectura si distinguimos el ritmo divertido de los hechos que se cuentan?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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