BibliotecaLa yaguareté, el venado y el mono
El mono espera en la orilla mientras la yaguareté cruza el arroyo delante de él.

Brasil · Sergipe · Sílvio Romero (1885) · Cuento tradicional

La yaguareté, el venado y el mono

Cuentos de la colección de Sílvio Romero

5 min de lectura*14+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Una yaguareté invitó a un venado a tomar leche en casa de su compadre. Él aceptó y salieron juntos.

Al llegar a un arroyo, ella le señaló una parte profunda y aseguró que el agua apenas lo cubriría. El venado entró y casi se ahogó. La yaguareté cruzó por un paso menos hondo, sin dificultad.

Después encontraron bananeros.

—Subí y comé las verdes, que son mejores. A mí tirame las maduras —propuso ella.

El venado obedeció. No pudo comer ninguna, mientras su compañera se llenaba la panza.

Más adelante había trabajadores limpiando un campo. La yaguareté le enseñó a saludarlos diciendo que el diablo se llevara a quienes trabajaban. Cuando el venado repitió la frase, los hombres le soltaron los perros. Ella, en cambio, pasó deseándoles la ayuda de Dios y nadie la molestó.

Al ver una serpiente coral, le dijo:

—¡Qué linda pulsera para tu hija! Agarrala.

El venado recibió una mordedura. Cuando protestó, la yaguareté se burló de su credulidad.

Llegaron tarde a casa del compadre y fueron a dormir. El venado colgó su hamaca en un rincón. Durante la noche, la yaguareté salió al corral, mató una oveja y guardó su sangre en un cuenco. Comió la carne, volvió a la casa y volcó la sangre sobre el venado dormido.

Por la mañana, el dueño descubrió que faltaba una oveja y fue a interrogarla.

—Yo no fui. Mirá qué limpia estoy. Tal vez haya sido el venado.

El hombre encontró al huésped manchado, lo acusó de ladrón y lo mató a golpes. La yaguareté tomó mucha leche y se fue.

Tiempo después le pidió prestado un abrigo al mono y lo invitó a visitar al mismo compadre. El mono aceptó.

En el arroyo, ella volvió a indicar el paso peligroso.

—¿Pensás que soy el venado al que engañaste? Pasá vos primero o me vuelvo —respondió él.

La yaguareté tuvo que cruzar adelante. Junto a los bananeros propuso el mismo reparto. El mono subió, comió las maduras y le tiró las verdes. Ella amenazó con arañarlo.

—Si empezás con problemas, me voy —le contestó.

Siguieron. Ante los trabajadores, el mono no repitió la maldición que le sugerían: les deseó la ayuda de Dios y pasó sin dificultad. Cuando ella le mostró otra coral como supuesto collar para su hija, él le dijo que la agarrara ella y la dejó en paz.

Llegaron a la casa. El mono colgó su hamaca bien alta y fingió dormir. Vio a la yaguareté salir, matar otra oveja, comerla y regresar con el cuenco de sangre. Cuando ella intentó mancharlo, él le dio una patada al recipiente y la sangre cayó sobre la propia yaguareté.

A la mañana, el dueño notó la nueva falta.

—Cada vez que viene mi comadre, desaparece un animal.

Entró y encontró al mono despierto, señalando a la yaguareté, que fingía dormir cubierta de sangre. El hombre le disparó y la mató. Después el mono tomó mucha leche y se marchó satisfecho.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Un libro abierto y una tortuga pequeña sobre tierra rojiza, debajo de una rama con frutos.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador

Sílvio Romero

Sílvio Romero reunió los relatos de «Contos populares do Brazil», publicado en Lisboa en 1885 con una introducción y notas de Teófilo Braga. Los cuentos de esta selección conservan las localidades brasileñas de Sergipe y Pernambuco indicadas en el volumen. La clasificación...

Conocé su historia
Un libro con separadores, hojas sueltas y una lámpara dorada junto a una ventana.
Ilustración de su mundo literario

Autor de introducción y notas

Teófilo Braga

Teófilo Braga escribió el estudio preliminar y las notas comparativas de la edición de 1885 de «Contos populares do Brazil», recopilado por Sílvio Romero. Su intervención ayuda a entender cómo se organizó e interpretó el libro en su época. Las clasificaciones del...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El mono conoce lo que le pasó al venado y por eso no acepta las mismas indicaciones. El dueño de la casa, en cambio, toma dos decisiones graves mirando manchas de sangre.

  • ¿Qué hace distinto el mono en cada parte del camino?
  • ¿Qué habría necesitado averiguar el dueño antes de atacar al venado?

Una mirada adulta

La estructura repetida permite comparar credulidad y conocimiento previo sin atribuir culpa al engañado. El segundo episodio expone a la autora del fraude, pero no repara la muerte injusta inicial. La violencia del anfitrión se repite: cambia el blanco, no el procedimiento.

  • ¿Qué cambia cuando el indicio fue preparado por quien acusa?
  • ¿La satisfacción final del mono alcanza para hablar de justicia?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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