BibliotecaLa mujer del lago de Myddvai
Un pastor ofrece pan a la joven del lago de Myddvai entre corderos y montañas galesas.

Tradición galesa, en la versión de Joseph Jacobs · Cuento tradicional

La mujer del lago de Myddvai

Tres golpes y una despedida

4 min de lectura*12+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

En las Montañas Negras de Gales, un pastor de Myddvai llevaba sus corderos a comer junto al lago. Una mañana vio salir del agua a tres jóvenes. Se sacudieron las gotas del pelo y caminaron entre el rebaño.

El pastor se enamoró de la que se acercó a él. Le ofreció su pan, pero ella lo probó y se rio.

—Está demasiado cocido. Con este pan no vas a conquistarme.

Al día siguiente llevó uno menos cocido. La joven lo encontró crudo y volvió al lago con sus hermanas.

La tercera vez, el pastor le dio un pan que había encontrado flotando cerca de la orilla. Ese sí le gustó. Prometió casarse con él si al día siguiente lograba distinguirla de sus hermanas.

El pastor la reconoció por la tira de una sandalia. Antes de partir, ella puso una condición:

—Si me golpeás tres veces sin motivo, me voy a volver al lago.

Él creyó que eso jamás sucedería. La joven llamó a tres vacas, dos bueyes y un toro, que salieron del agua para acompañarla a su nuevo hogar.

Durante años vivieron felices y tuvieron tres hijos. Un día debían ir a un bautismo. Como quedaba lejos, decidieron buscar los caballos. Ella le pidió a su marido que trajera los guantes que había dejado adentro.

Cuando regresó, la encontró todavía junto a la casa. Le dio un golpecito en el hombro con los guantes para apurarla.

—Es el primero —dijo ella.

Tiempo después fueron a una boda. En medio de la música y las risas, la mujer comenzó a llorar. Su marido le tocó el hombro con otro golpe y quiso saber qué le pasaba.

—Lloro porque quienes se casan también entran en preocupaciones. Y vos acabás de darme el segundo golpe sin motivo. El tercero será el último.

El pastor tuvo cuidado durante mucho tiempo. Pero un día, en un funeral, ella se puso a reír. Él olvidó su promesa y le golpeó el hombro con brusquedad.

—¿Te parece momento de reírte?

—Me alegra pensar que quien murió dejó atrás sus penas. Pero para nosotros llegó la despedida. Ese fue el tercer golpe.

La mujer regresó a la casa y llamó a sus animales. Los bueyes estaban arando y la siguieron con el arado. Hasta un ternero que acababan de matar volvió a levantarse y se unió al grupo.

Ella caminó hasta el lago, seguida por el ganado, y todos se hundieron en el agua. Dicen que el surco del arado quedó marcado en la montaña.

La mujer volvió una sola vez, cuando sus hijos ya eran grandes. Les entregó conocimientos para curar, y ellos llegaron a ser conocidos como los médicos de Myddvai.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica de Joseph Jacobs: una barca de cristal sobre páginas ilustradas, una cinta roja, flores y un lápiz.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y adaptador

Joseph Jacobs

Joseph Jacobs seleccionó y reelaboró los relatos de Celtic Fairy Tales (1892). Sus notas permiten seguir caminos distintos: manuscritos irlandeses, relatos recogidos en Gales, una historia de Kintyre y versiones transmitidas por otros escritores y recopiladores. Esta biblioteca conserva esas diferencias en...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

La mujer anuncia un límite antes de casarse y lo recuerda cada vez que su marido lo cruza. Él no entiende sus emociones en una boda y en un funeral. El cuento termina con una separación, pero también con un regalo para los hijos.

  • ¿Qué había prometido el pastor y qué termina haciendo?
  • ¿Qué cambia en el final cuando sabemos que la madre vuelve a ver a sus hijos?

Una mirada adulta

La condición inicial vuelve visibles gestos que el esposo considera menores. Su desconcierto ante las emociones de la mujer no justifica el uso de la fuerza. Conviene aclarar que, fuera del cuento, nadie necesita esperar un tercer golpe para pedir ayuda o poner distancia.

  • ¿Cómo distingue el relato entre no comprender a otra persona y tener derecho a corregirla?
  • ¿Qué mantiene la visita a los hijos después de la ruptura de la pareja?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

Tus favoritos y tu avance se guardan en este navegador.

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

Tamaño del texto
21 px
Luz

Las opciones para guardar como PDF dependen de tu navegador y dispositivo.

Compartí el enlace al cuento, sin tu avance ni tus marcadores.