BibliotecaLa mudang y el magistrado
Una mujer llega a caballo con un tambor y se detiene ante el magistrado en la entrada del patio.

Corea · Im Bang, versión inglesa de James Scarth Gale (1913) · Relato tradicional

La mudang y el magistrado

Relatos coreanos

3 min de lectura*12+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Song Sang-in llegó a su cargo de magistrado convencido de que las mudang engañaban a la gente. Estas mujeres realizaban prácticas religiosas y se comunicaban, según su tradición, con los espíritus. Él no quería escucharlas.

Publicó una orden terrible: si encontraban a una mudang dentro de su distrito, la matarían a golpes.

Las mujeres huyeron a otros lugares. El magistrado creyó haber terminado con el asunto, hasta que un día vio acercarse a una mujer a caballo. Llevaba un tambor y no intentaba esconderse.

La hizo detener.

—¿Sos una mudang?

—Sí.

—¿No escuchaste mi orden?

—La escuché. Pero vine a pedir que distingas a quien engaña de quien dice la verdad. Yo puedo demostrar lo que hago.

El magistrado le preguntó si era capaz de llamar a una persona muerta. Ella respondió que sí. Entonces él recordó a un amigo íntimo que había fallecido y le propuso esa prueba.

La mujer pidió comida, vino y una prenda del magistrado. Preparó el lugar en el patio, extendió una estera y se puso la ropa que le habían llevado. Durante la ceremonia hizo sonar una campanilla y pronunció sus invocaciones.

Al cabo de un rato se volvió hacia Song.

—Ya llegué.

Empezó a hablar de una enfermedad, de la muerte y de la separación entre dos amigos. Después recordó los juegos de la infancia, las clases, los exámenes y los años de trabajo. Contó conversaciones que Song nunca había compartido con otra persona. No confundió un solo detalle.

El magistrado reconoció la voz de aquella amistad en todo lo que escuchaba. Se puso a llorar.

—Mi amigo está acá —dijo.

Mandó preparar una nueva ofrenda para recibirlo. Más tarde, la presencia se despidió y la ceremonia terminó.

Song había comenzado el día dispuesto a castigar a la mujer. Ahora le entregó regalos y la dejó marcharse en paz. También retiró la orden que amenazaba a todas las mudang de su distrito.

El encuentro no le había dado la última palabra. Lo había obligado a cambiar la primera.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Im Bang con sombrero oficial negro, túnica verde y barba blanca, basado en un retrato histórico.
Ilustración de su mundo literario

Autor

Im Bang

Im Bang fue un escritor coreano cuyos relatos reúnen encuentros sobrenaturales, episodios de la vida cotidiana y personajes de la corte. Ocho historias de esta selección proceden de su obra: una tela que oculta viajeros, mariposas hechas de seda y un fantasma...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El magistrado cree saber todo sobre la mujer antes de hablar con ella. Después escucha recuerdos que lo conmueven y cambia su orden. Cambiar de idea modifica también la vida de otras personas del distrito.

  • ¿En qué momento empieza a escuchar de otra manera?
  • ¿Qué cambia al final para las mujeres que habían tenido que irse?

Una mirada adulta

La escena coloca una experiencia íntima frente a una prohibición general. El recuerdo compartido con el amigo altera el juicio del magistrado y acaba teniendo consecuencias públicas. La mudang no aparece solo como portadora de un prodigio: también exige ser escuchada antes de recibir una condena.

  • ¿Qué relación hay entre la prueba personal y la decisión sobre todo el distrito?
  • ¿Cómo cambia la autoridad del magistrado cuando reconoce que se había equivocado?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

Tus favoritos y tu avance se guardan en este navegador.

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

Tamaño del texto
21 px
Luz

Las opciones para guardar como PDF dependen de tu navegador y dispositivo.

Compartí el enlace al cuento, sin tu avance ni tus marcadores.