BibliotecaLos trolls del bosque de Hedale
Dos hermanos junto al fuego ven acercarse a tres trolls entre los abetos de Hedale.

Tradición noruega, recopilada por Peter Christen Asbjørnsen y traducida al inglés por George Webbe Dasent · Cuento tradicional

Los trolls del bosque de Hedale

Un ojo para tres gigantes

4 min de lectura*10+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

En Vågå, en el valle de Gudbrandsdal, vivía una familia muy pobre con muchos hijos. Dos de los hermanos tenían que recorrer los caminos pidiendo ayuda. Por eso conocían los senderos y algunos atajos hacia Hedale.

Una vez quisieron pasar por la cabaña de unos cazadores de halcones. Era casi otoño y las personas que cuidaban el ganado en las alturas ya habían vuelto a sus casas. Los hermanos no encontraron comida ni refugio. Al anochecer perdieron el sendero y tampoco pudieron dar con la cabaña.

Como llevaban un hacha pequeña, cortaron ramas, levantaron un reparo y encendieron un fuego. Juntaron musgo y brezo para acostarse.

Apenas se habían echado, oyeron un resoplido. Después otro, mucho más fuerte.

—¡Hay olor a gente cristiana por acá!

Unos pasos hicieron temblar el suelo. Los hermanos comprendieron que se acercaban trolls.

—¿Qué hacemos? —susurró el menor.

—Vos agarrá las bolsas y preparate para correr. Yo me quedo con el hacha.

Entre los árboles aparecieron tres gigantes tan altos como los abetos. Tenían un solo ojo entre los tres y se lo pasaban por turnos. El primero lo llevaba en un hueco de la frente; los otros caminaban agarrados a él.

El mayor le indicó a su hermano que empezara a correr, pero que no se alejara demasiado. Mientras los trolls lo perseguían, él se deslizó por detrás y golpeó con el hacha el tobillo del último.

El grito fue tan fuerte que el troll de adelante se sobresaltó y dejó caer el ojo. El muchacho lo levantó enseguida. Era enorme y tan luminoso que, al mirar a través de él, pudo ver el bosque oscuro como si fuera de día.

Los trolls exigieron que se lo devolviera. Amenazaron con convertir a los hermanos en troncos y piedras.

—Ahora yo tengo tres ojos y ustedes no tienen ninguno —respondió el muchacho—. Déjennos tranquilos.

Los gigantes cambiaron las amenazas por ruegos. Ofrecieron oro, plata y lo que quisiera a cambio del ojo.

El muchacho pidió que llenaran las dos bolsas con monedas y trajeran dos buenas ballestas. Conservaría el ojo hasta recibirlo todo.

Pero ninguno de los trolls podía encontrar el camino sin ver. Entonces llamaron a la compañera que vivía con ellos. Desde una colina del norte llegó una respuesta.

Poco después apareció ella, cargando dos baldes de oro y plata y dos ballestas de acero. Al enterarse de lo ocurrido, también amenazó a los chicos.

Los trolls le pidieron que tuviera cuidado: aquel muchacho podía quitarle el ojo a ella también.

La mujer les arrojó las ballestas y los baldes, y se alejó hacia la colina con los tres trolls. Desde entonces, dice el cuento, nadie volvió a oírlos olfatear en busca de personas por el bosque de Hedale.

Fin

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Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Peter Christen Asbjørnsen joven, con gafas redondas y cabello oscuro, basado en un grabado histórico.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador

Peter Christen Asbjørnsen

Peter Christen Asbjørnsen reunió cuentos noruegos que circularon en distintas versiones. Ocho relatos de esta biblioteca proceden de Tales from the Fjeld, publicado en inglés en 1874: un panqueque fugitivo, tres preguntas difíciles y una moneda honrada son algunas de sus puertas...

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Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Los hermanos se reparten las tareas: uno lleva las bolsas y distrae a los trolls; el otro busca una oportunidad para detenerlos. Tener un solo ojo compartido es útil mientras avanzan juntos, pero los deja en dificultades cuando lo pierden.

  • ¿Por qué el mayor le pide al menor que corra, pero no demasiado lejos?
  • ¿En qué momento cambian las amenazas de los trolls por pedidos?

Una mirada adulta

La escena organiza un cambio de poder a partir de un recurso compartido y vulnerable. La violencia del muchacho aparece dentro de una situación de persecución, pero su ventaja desemboca también en una exigencia material. El cierre explica la ausencia de los trolls en un paisaje concreto.

  • ¿Cómo se combinan el acuerdo entre los hermanos y la observación de sus perseguidores?
  • ¿Qué cambia cuando la negociación sustituye a la amenaza directa?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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