BibliotecaLa zorra y la grulla
Una zorra y una grulla comparten una comida servida en vasijas altas.

Tradición esópica · Fábula

La zorra y la grulla

Una mesa para dos

2 min de lectura*6+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

La zorra invitó a la grulla a cenar. Preparó una sopa de legumbres que olía muy bien y la sirvió en dos platos anchos y casi planos.

La zorra empezó a lamer la suya. La grulla bajó su largo pico una y otra vez, pero apenas lograba recoger unas gotas. Cada intento terminaba con un golpecito contra el plato.

—¿No te gusta la sopa? —preguntó la zorra, escondiendo una sonrisa.

La grulla no respondió a la burla. Esperó hasta que terminó la cena, agradeció la invitación y, antes de irse, invitó a la zorra a su casa para el día siguiente.

Esta vez, la comida llegó en dos recipientes altos de cuello estrecho. La grulla introdujo el pico con facilidad y empezó a comer. La zorra acercó el hocico, lo giró hacia un lado, después hacia el otro. La abertura era demasiado angosta. Podía oler la comida, pero no probarla.

La grulla la observó desde el otro extremo de la mesa. No necesitó explicar la semejanza entre aquella cena y la anterior: la zorra la estaba sintiendo en su propia panza vacía.

Cuando regresó a casa, la zorra ya no encontraba tan divertida su broma. Había recibido exactamente la hospitalidad que ella misma había ofrecido: una comida puesta delante de un invitado que no podía alcanzarla.

Fin

¿Una historia para recordar?

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Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Las dos cenas tienen comida, pero en cada una alguien se queda sin poder comer. Un plato igual para todos no sirve igual para todos los picos y hocicos. La grulla hace sentir a la zorra lo que pasó, aunque la segunda cena tampoco termina compartida. Hay lugar para imaginar otra invitación que conserve el aprendizaje y cambie el resultado.

  • ¿Cómo prepararías una mesa en la que las dos pudieran comer?
  • ¿Qué conversación faltó entre la primera invitación y la segunda?

Una mirada adulta

La forma del recipiente vuelve visible una exclusión que podría ocultarse detrás de una invitación aparentemente generosa. La respuesta de la grulla reproduce esa exclusión para hacerla comprensible. Podemos reconocer la fuerza de la escena y, al mismo tiempo, preguntar por sus límites: experimentar una humillación no asegura que alguien repare el daño. El relato ofrece un punto de partida para distinguir igualdad de trato, condiciones de acceso y revancha, sin presentar la paciencia de la persona excluida como obligación ni exigirle que eduque a quien se burla.

  • ¿Qué consigue la segunda cena y qué deja sin resolver?
  • ¿Cómo podría reparar la zorra su primera invitación?

A tu manera.

Un rincón cómodo para tu próxima historia.

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Luz

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