BibliotecaLa rosa de las monjas claras
Un hombre le presenta una rosa fresca a un sacerdote que la observa pensativo.

Chile · Sur de Chile / Santiago · Ramón A. Laval (1923) · Leyenda tradicional

La rosa de las monjas claras

Cuentos de la colección de Ramón Laval

3 min de lectura*13+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Durante unas misiones en el sur de Chile, un hombre se acercó a confesarse y le dijo a un sacerdote que practicaba la magia. El sacerdote le respondió que esas prácticas eran ilusiones y que no podían producir nada verdadero.

—Si quiere comprobarlo, póngame a prueba —dijo el hombre.

El sacerdote conocía un rosal muy particular en el jardín de las monjas clarisas de Santiago. Le pidió una rosa de ese rosal.

—Se la traeré en una hora. Enciérreme en una pieza oscura y quédese con la llave.

El sacerdote lo hizo entrar, cerró la puerta y guardó la llave. Cuando habían pasado unos tres cuartos de hora, abrió para mirar.

En el suelo había un cuerpo sin cabeza.

Después del primer espanto se acercó y, para probar si sentía algo, le clavó un alfiler en el talón izquierdo. El cuerpo no se movió. El sacerdote salió y volvió a cerrar.

Al cumplirse la hora entró otra vez. El hombre estaba de pie, entero, y le ofrecía una rosa fresca.

—¿Es una de las que me pidió?

El sacerdote no respondió. Lo invitó a salir. Al dar los primeros pasos, el hombre empezó a renguear y a quejarse del dolor.

—¿Qué le pasa? —preguntó el sacerdote.

—Cuando salté la pared del jardín, me clavé una espina del rosal en el talón.

El sacerdote le explicó que no había ninguna espina: él mismo le había puesto el alfiler. Lo retiró para mostrárselo y sostuvo que aquello demostraba que todo había sido una ilusión.

El hombre miró el alfiler y después la flor.

—Lo de la espina podrá ser una ilusión. Pero ¿y la rosa? ¿Es o no es del rosal que usted me pidió?

No quiso continuar con las pruebas. Dijo que deseaba dejar la magia y terminar su confesión. Terminó su confesión, arrepentido. La rosa quedó todavía sin una explicación.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Un cuaderno abierto y una rosa roja junto a una ventana con ramas de naranjo cargadas de fruta.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador

Ramón A. Laval

Ramón Arminio Laval reunió y estudió relatos de la tradición oral chilena. Su libro Cuentos populares en Chile (1923) conserva voces, lugares y expresiones de quienes contaban esas historias. De allí provienen los doce cuentos de esta selección: encuentros con la Calchona,...

Conocé su historia

Una historia, varios caminos.

Para conversar después

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

El sacerdote encuentra una explicación para el dolor del pie. El hombre señala otra cosa que todavía falta explicar: la rosa que trajo. Una respuesta puede resolver una parte del misterio y dejar otra abierta.

  • ¿Qué cree el hombre que le lastimó el talón?
  • ¿Qué pregunta queda pendiente al final?

Una mirada adulta

El sacerdote interpreta un indicio comprobable como refutación total del prodigio. El penitente acepta discutir la espina y, a la vez, separa esa prueba de la existencia de la flor. La renuncia religiosa a la magia cierra su decisión personal sin cerrar el problema del conocimiento.

  • ¿Qué demuestra el alfiler y qué no permite concluir por sí solo?
  • ¿Cómo conviven el propósito final del hombre y su última objeción al sacerdote?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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