BibliotecaEl baile dentro del cráneo de bisonte
Unos ratones bailan a la luz de una fogata dentro de un cráneo de bisonte en la pradera nocturna.

Tradición Dakota · versión de Zitkala-Ša · Relato tradicional

El baile dentro del cráneo de bisonte

Dos ojos en la noche

4 min de lectura*8+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

La luna era una línea de plata entre las estrellas. Poco después se hundió detrás del horizonte y dejó la pradera a oscuras. Los animales que preferían la noche salían de sus escondites: sus oídos atentos podían reconocer un paso extraño y avisarles cuándo convenía desaparecer entre las sombras.

Desde el bosque cercano al río avanzaron dos puntos de fuego. La oscuridad ocultaba el cuerpo al que pertenecían. Por momentos quedaban a la altura de los pastos; después bajaban tanto que parecían deslizarse sobre la tierra. Eran dos ojos, cada vez más grandes, que se acercaban al centro de la pradera.

Allí había un cráneo enorme de bisonte, vacío y viejo. Y adentro del cráneo se celebraba un baile.

Unos ratones de campo habían encendido una pequeña fogata. La luz salía por las aberturas del hueso, formando manchas claras en medio de la noche. Un tamborcito marcaba el ritmo y los cantores acompañaban a quienes saltaban en ronda. Había raíces secas y carne para comer. Entre una canción y otra, los ratones charlaban y se reían.

Los pájaros que dormían cerca se despertaron con aquel resplandor inesperado. Protestaron desde sus lugares, pero en el baile nadie les prestó atención. Un grupo de lobos también vio la luz. Sin atreverse a acercarse, se reunió a cierta distancia y levantó los hocicos hacia el cielo. Sus aullidos cruzaron la pradera.

Los ratones siguieron bailando.

Mientras tanto, los dos ojos llegaban cada vez más cerca. Se detenían, volvían a moverse y atravesaban la oscuridad sin anunciarse con ningún ruido.

Dentro del cráneo empezó otra canción. El tambor repicó. Los ratones saltaban sobre las patas traseras; algunos llevaban la cola recogida sobre un brazo y otros la arrastraban orgullosamente detrás. La fogata iluminaba sus cuerpos pequeños y las paredes de su extraña sala.

Los ojos bajaron todavía más. Avanzaron hasta el cráneo y, de pronto, ocuparon las aberturas donde habían estado los ojos del bisonte.

—¡El espíritu del bisonte! —chilló un ratón.

De un salto se escapó por un agujero de atrás.

—¡Un gato! ¡Es un gato! —gritaron los otros.

La ronda se deshizo. Por cada abertura, grande o angosta, se escurrieron pequeños cuerpos de pelo. Los ratones salieron corriendo y desaparecieron en silencio entre las sombras de la pradera.

Fin

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Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Zitkala-Ša, de cabello largo y mirada elevada, basado en la fotografía de Joseph Turner Keiley de 1898.
Ilustración de su mundo literario

Autora

Zitkala-Ša

Zitkala-Ša fue una escritora, música y defensora de los derechos indígenas, perteneciente al pueblo Yankton Dakota. En Old Indian Legends, publicado en 1901, dio forma literaria en inglés a relatos vinculados con la tradición oral. Su escritura permite encontrarse con Iktomi, animales...

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Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Los ratones siguen de fiesta mientras dos ojos se acercan en la oscuridad. Sabemos que viene algo, pero todavía no sabemos qué es. Podés volver a leer el cuento y buscar las pistas que anuncian al gato.

  • ¿Qué detalles nos avisan del peligro antes de que lo descubran los ratones?
  • ¿Por qué los mismos ojos le parecen cosas distintas a los personajes?
  • ¿Cómo cambia el sonido del cuento desde la fiesta hasta la última oración?

Una mirada adulta

El suspenso se construye alternando una escena luminosa, sonora y colectiva con una aproximación que casi no hace ruido. El cráneo sirve como refugio y como forma capaz de transformar visualmente al depredador: la posición de sus ojos provoca la primera interpretación. La fuga completa el episodio sin un sermón sobre la alegría o la distracción. La primera exclamación también permite observar cómo una forma conocida organiza, por un instante, lo que los personajes creen ver.

  • ¿Qué sabe el lector en cada momento y qué permanece fuera de su vista?
  • ¿Qué efecto tendría contar toda la escena desde dentro del cráneo?
  • ¿Cómo conversar sobre la amenaza sin convertir la celebración en una falta moral?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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Luz

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