BibliotecaLos tres improvisadores
Una joven aparta la cortina y responde con ingenio a los tres hombres reunidos alrededor de la mesa.

Tradiciones de China · Cuento tradicional

Los tres improvisadores

Una respuesta desde el otro cuarto

4 min de lectura*10+ años · edad orientativa*
Empieza la historia

Tres hermanas volvieron a la casa de sus padres para festejar un cumpleaños. La mayor llegó con su marido, que era médico. La segunda vino con el suyo, que era magistrado. La menor, famosa en la familia por sus respuestas rápidas, estaba casada con un campesino.

Los padres prepararon una comida y sirvieron vino. Los tres cuñados se sentaron juntos. El médico sabía que el campesino no había ido a la escuela y quiso hacerlo pasar vergüenza.

—Tomar así, sin ninguna diversión, es aburrido. Propongo un juego: cada uno inventa cuatro versos. Tienen que hablar del cielo, de la tierra, de la mesa y del cuarto. Además, tienen que rimar y tener sentido. El que no pueda, toma tres copas.

El campesino quiso levantarse. Sus compañeros lo hicieron quedar. Ya habían decidido divertirse a costa de él y no pensaban dejarlo salir tan fácilmente.

El médico acomodó la voz y recitó: «En el cielo vuela el fénix de día; en la tierra un corderito se cría; en la mesa un libro antiguo me espera; en el cuarto llamo a la camarera».

El magistrado siguió: «En el cielo la torcaza va volando; en la tierra un buey está escarbando; en la mesa leo para aprender; en el cuarto la criada va a barrer».

Llegó el turno del campesino. Buscó una rima, encontró otra palabra, perdió la primera. Finalmente soltó, a los apurones:

—En el cielo vuela una bala. En la tierra anda un tigre. En la mesa hay unas tijeras. En el cuarto llamo al mozo del establo.

Los otros dos golpearon la mesa de la risa.

—¡Eso no rima! Y tampoco tiene sentido. ¿Para qué querés al mozo del establo adentro del cuarto? ¡Ahora te toca beber!

Antes de que acercaran las copas, la hermana menor apartó la cortina del cuarto donde estaban las mujeres.

—¿Quién dijo que no tiene sentido? La bala puede alcanzar al fénix y a la torcaza. El tigre puede comerse al cordero y al buey. Las tijeras pueden cortar todos esos libros. Y el mozo del establo puede casarse con la criada. Ahí tienen: cada cosa encontró con qué juntarse.

El médico dejó de reírse de su cuñado y se rio de su propia derrota.

—Sabés responder, cuñada. Si fueras varón, ya tendrías un título. Las tres copas las vamos a tomar nosotros.

Así terminó el juego. Quien no había sido invitada a improvisar encontró la respuesta que ninguno de los dos hombres instruidos había previsto.

Fin

¿Una historia para recordar?

Podés volver siempre que quieras.

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica de la labor de Richard Wilhelm: libros, un rollo, un pincel y una pluma bajo una lámpara.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y traductor

Richard Wilhelm

Richard Wilhelm reunió y tradujo al alemán relatos chinos de procedencias diversas. Su colección combina narraciones transmitidas oralmente con textos literarios identificados en las notas. La edición inglesa de The Chinese Fairy Book, publicada en 1921, es la fuente histórica consultada para...

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Propuestas de lectura de Mitos y cuentos

Ideas y preguntas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia. Podés elegir las que te interesen o quedarte con tu propia lectura.

Con chicos

Los dos primeros cuñados preparan un juego que conocen bien y obligan al tercero a participar. La hermana escucha las mismas palabras y encuentra otra manera de unirlas. Podés seguir cada objeto: ¿qué parecía un disparate antes de que ella hablara y qué cambia después?

  • ¿En qué momento la diversión de unos se vuelve incómoda para otro?
  • ¿Cómo habría sido el juego si el campesino hubiera podido elegir si participaba?
  • ¿La respuesta de la hermana resuelve el problema de las rimas o encuentra una salida distinta?

Una mirada adulta

La joven obtiene reconocimiento mediante la palabra, pero el elogio final conserva el límite social que la excluye: su inteligencia solo se imagina con un título si fuera varón. Esa contradicción merece quedar abierta. También la victoria verbal evita comprobar las reglas iniciales: los versos no empiezan a rimar, aunque el argumento cambia la relación de fuerzas. La escena permite distinguir destreza, escolarización y privilegio sin despreciar el estudio. El blanco de la comicidad es el uso de ese prestigio para humillar.

  • ¿Qué reconoce y qué sigue negando el elogio final del médico?
  • ¿Por qué la respuesta funciona aunque no corrija la falta de rima?

Una biblioteca abierta para leer en compañía o perderse un rato entre cuentos.

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